Ucrania lleva la guerra al corazón de Moscú: golpea una refinería mientras el frente terrestre entra en una nueva fase

Rusia denunció este domingo el mayor ataque con drones sufrido hasta ahora por Moscú: las autoridades aseguran que interceptaron cientos de aparatos dirigidos hacia la capital, aunque algunos alcanzaron una refinería y edificios residenciales y dejaron tres muertos en la región. 
Mundo20 de septiembre de 2026Alejandro CabreraAlejandro Cabrera

La guerra de Ucrania acaba de dar otra demostración de cuánto cambió desde aquellos primeros meses de 2022, cuando prácticamente toda la destrucción quedaba concentrada dentro del territorio ucraniano. Durante la madrugada de este domingo, Moscú sufrió lo que su alcalde, Sergei Sobyanin, calificó como el mayor ataque ucraniano con drones registrado hasta ahora contra la capital rusa. Las autoridades rusas aseguran que desde el sábado sus defensas derribaron más de 1.600 drones en diferentes regiones, unos 450 de ellos dirigidos hacia Moscú; esas cifras proceden del Gobierno ruso y no pudieron ser verificadas independientemente. Algunos aparatos, sin embargo, atravesaron las defensas y alcanzaron la gran refinería de Moscú y un edificio residencial. El gobernador regional informó que tres personas murieron y cientos tuvieron que ser evacuadas de viviendas dañadas. Ucrania no había realizado inicialmente comentarios públicos sobre ese episodio concreto.

El objetivo más importante desde el punto de vista militar y económico fue la refinería de Moscú, una instalación estratégica que procesó 11,6 millones de toneladas de petróleo en 2024 y produjo millones de toneladas de gasolina y diésel. No se trata de un blanco aislado. Ucrania lleva meses desarrollando una campaña sistemática contra el corazón energético ruso, utilizando drones de largo alcance para atacar refinerías, depósitos, instalaciones petroquímicas y nodos logísticos situados a cientos e incluso más de mil kilómetros del frente. El objetivo declarado por Kyiv es reducir los ingresos y la capacidad industrial que sostienen el esfuerzo militar ruso. Según Reuters, los ataques ya han obligado a detener temporalmente instalaciones importantes como las refinerías de Syzran y Saratov, mientras Rusia enfrenta faltantes de combustible y restricciones a determinadas exportaciones.

Ahí aparece probablemente el cambio estratégico más importante de 2026. Ucrania tiene enormes dificultades para igualar a Rusia en cantidad de soldados, artillería y misiles balísticos, pero ha conseguido desarrollar una capacidad de ataque de largo alcance mucho mayor que la que tenía al comienzo de la guerra. En lugar de intentar obtener únicamente resultados mediante grandes avances terrestres, Kyiv busca elevar el costo de la guerra dentro de Rusia: obligar a Moscú a desplegar defensas aéreas lejos del frente, interrumpir refinerías, afectar cadenas logísticas, provocar cierres de aeropuertos y demostrar a la sociedad rusa que la guerra también puede llegar a sus ciudades. El ataque de este domingo coincidió además con el último día de las elecciones parlamentarias rusas, circunstancia que el alcalde de Moscú utilizó para acusar a Ucrania de intentar alterar la votación. Esa interpretación corresponde a las autoridades rusas; no hay evidencia pública que permita establecer por sí sola que ese fuera el propósito principal de la operación.

La campaña energética empieza, sin embargo, a generar consecuencias que van más allá de Rusia. A mediados de septiembre, Reuters informó que la mitad de las principales refinerías rusas productoras de diésel había reducido o detenido parte de su producción después de distintos ataques. El impacto provocó restricciones internas sobre exportaciones de gasolina, diésel y combustible de aviación y contribuyó a tensionar un mercado energético mundial que ya está afectado por la guerra de Irán. Donald Trump incluso pidió recientemente a Zelenski que redujera los ataques contra la infraestructura rusa de diésel por sus consecuencias internacionales. Al mismo tiempo, Washington anunció hace pocos días que Rusia y Ucrania habían acordado detener ataques contra infraestructura energética, pero ambas partes continuaron golpeando instalaciones de ese tipo casi inmediatamente después. La distancia entre los anuncios diplomáticos y la realidad militar sigue siendo enorme.

Pero sería un error observar solamente los drones ucranianos sobre Moscú y concluir que Kyiv está dominando la guerra. Rusia mantiene una enorme capacidad ofensiva y continúa atacando Ucrania diariamente con misiles y drones. El 17 de septiembre lanzó una nueva oleada sobre Kyiv y otras ciudades que incluyó misiles balísticos, misiles de crucero, Oniks y alrededor de 160 drones, según la Fuerza Aérea ucraniana. Polonia volvió a desplegar aviones de combate por ataques rusos cerca de su frontera. Este mismo domingo, las autoridades ucranianas informaron que un ataque ruso con drones sobre la región de Kyiv mató a cuatro civiles, entre ellos tres niños. Las cifras de víctimas provienen de funcionarios ucranianos, pero muestran que la guerra aérea funciona ahora en ambas direcciones y con una intensidad creciente.

Rusia también está modificando su propia estrategia de misiles. Una investigación de Reuters reveló esta semana que Moscú comenzó a utilizar masivamente RM48U, antiguos misiles empleados originalmente como blancos de entrenamiento para sistemas antiaéreos y adaptados ahora para ataques contra Ucrania. Más de la mitad de los 228 misiles balísticos e hipersónicos lanzados durante julio y comienzos de agosto pertenecieron a esa familia, según datos ucranianos revisados por Reuters. Son armas menos precisas que un Iskander, pero permiten a Rusia mantener una presión enorme sobre las defensas ucranianas y reservar parte de sus misiles más modernos. El problema para Kyiv es especialmente serio porque sus reservas de interceptores Patriot son limitadas, y los misiles balísticos son mucho más difíciles de derribar que los drones Shahed.

En tierra, la situación es bastante diferente de la espectacularidad de la guerra aérea. El frente continúa siendo extraordinariamente lento y costoso para ambas partes. Rusia concentra buena parte de sus esfuerzos en Donetsk y continúa intentando avanzar hacia el denominado “cinturón de fortalezas” compuesto principalmente por Sloviansk y Kramatorsk. A comienzos de septiembre, Reuters situaba a las fuerzas rusas a menos de 15 kilómetros de esas ciudades en determinados puntos y describía una ofensiva gradual desde distintas direcciones. El objetivo ruso sigue siendo conquistar la totalidad de la región de Donetsk, una de las principales exigencias territoriales planteadas por Vladimir Putin en las negociaciones. Ucrania se niega a abandonar el territorio que todavía controla allí.

Sin embargo, Rusia tampoco consiguió durante 2026 la ruptura del frente que lleva años buscando. El Institute for the Study of War sostiene que desde marzo los avances netos rusos se redujeron notablemente y que Ucrania consiguió recuperar iniciativa en sectores de Kupiansk, Lyman y otras áreas. El 15 de septiembre, un comandante ucraniano anunció además una nueva operación denominada “Vivaldi” en el norte de Donetsk y aseguró que sus tropas habían eliminado infiltraciones rusas en unos 75 kilómetros cuadrados y recuperado aproximadamente otros diez. Reuters no pudo verificar de manera independiente esas cifras, precisamente porque el uso masivo de drones convirtió amplias zonas del frente en espacios grises donde resulta difícil establecer con exactitud qué fuerza controla cada posición.

Esa combinación permite entender el estado actual de la guerra: Rusia conserva superioridad material y continúa presionando en Donetsk, pero no ha conseguido transformar esa ventaja en una ofensiva rápida capaz de derrumbar las defensas ucranianas; Ucrania, por su parte, puede lanzar contraataques locales y golpear profundamente dentro de Rusia, pero tampoco posee actualmente una capacidad evidente para recuperar grandes extensiones de territorio mediante una ofensiva terrestre convencional. El resultado es una guerra de desgaste cada vez más tecnológica, donde drones baratos, guerra electrónica, misiles, logística y capacidad industrial pesan tanto como los kilómetros conquistados.

La economía rusa empieza a sentir de manera más visible esa estrategia. Los ataques contra instalaciones petroleras no han eliminado la capacidad energética rusa, pero sí obligan a detener plantas durante semanas, dificultan las reparaciones y generan faltantes regionales. Reuters informó que las refinerías de Syzran y Saratov tuvieron que suspender procesamiento después de ataques recientes y que determinadas reparaciones podrían tardar al menos un mes. La refinería de Yaroslavl también detuvo parte de su procesamiento esta semana por daños atribuidos a drones ucranianos. Rusia continúa siendo uno de los mayores productores mundiales de petróleo y mantiene importantes exportaciones, por lo que hablar de un colapso energético sería incorrecto; lo que sí existe es una presión creciente sobre una infraestructura fundamental para financiar y abastecer la guerra.

Del lado ucraniano, la vulnerabilidad más evidente está en la defensa aérea y la infraestructura eléctrica. Kyiv sabe que se acerca otro invierno y espera que Rusia vuelva a intensificar los ataques contra generación y distribución de energía. Los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner discutieron precisamente suministros de defensa aérea y apoyo energético durante su visita a Kyiv a comienzos de septiembre. Ucrania está desarrollando interceptores propios más baratos para combatir drones y anunció recientemente pruebas exitosas contra Shahed, pero todavía depende de sistemas occidentales para detener determinados misiles balísticos. Esa dependencia convierte la continuidad del apoyo estadounidense y europeo en uno de los factores estratégicos centrales de los próximos meses.

En el terreno diplomático hubo movimientos, pero todavía no un punto de encuentro. A comienzos de septiembre, Putin afirmó que veía una posibilidad de alcanzar un acuerdo y Estados Unidos volvió a enviar a Witkoff y Kushner a Moscú y Kyiv. Los negociadores estadounidenses hablaron de conversaciones “sustantivas” y plantearon la posibilidad de una nueva ronda trilateral. Sin embargo, las cuestiones fundamentales permanecen prácticamente intactas. Rusia exige que Ucrania abandone zonas de Donetsk que Moscú ni siquiera ha conseguido conquistar militarmente; Kyiv se niega y reclama garantías de seguridad occidentales suficientemente fuertes para impedir una futura invasión. Esa diferencia territorial continúa siendo el principal obstáculo.

Hay incluso elementos sobre los que podría existir un acuerdo parcial antes de una paz general. Zelenski ha planteado fórmulas para reducir ataques sobre infraestructura energética, garantizar determinadas rutas del Mar Negro y establecer moratorias limitadas sobre objetivos específicos. Estados Unidos intenta explorar ese tipo de arreglos como pasos intermedios. El problema es que el último intento de reducir ataques energéticos demuestra lo frágiles que pueden resultar: Moscú y Kyiv se acusan mutuamente de incumplimientos mientras las refinerías rusas y las instalaciones ucranianas continúan siendo atacadas.

Las perspectivas para los próximos meses deben analizarse, entonces, sin asumir de antemano un ganador. En el frente terrestre, las fuentes consultadas describen una lucha especialmente intensa alrededor de Donetsk, con Rusia intentando acercarse a Sloviansk y Kramatorsk y Ucrania desarrollando contraataques para romper salientes y proteger ese cinturón defensivo. En el aire, en cambio, todo indica que ambos bandos han aumentado su capacidad de alcanzar objetivos cada vez más alejados del frente. Y en la diplomacia existe nuevamente un canal activo encabezado por Washington, pero todavía no hay señales públicas de que alguno de los dos gobiernos haya aceptado modificar sus posiciones centrales sobre territorio y garantías de seguridad.

Lo novedoso del ataque de este domingo es, por eso, su dimensión simbólica y estratégica. Moscú ya no funciona como una retaguardia completamente protegida. Una guerra que Rusia inició sobre territorio ucraniano llega ahora regularmente a refinerías, aeropuertos, fábricas y ciudades situadas profundamente dentro de la Federación Rusa. Al mismo tiempo, Kyiv continúa soportando una intensidad de ataques aéreos muy superior y con consecuencias civiles mucho más graves. El conflicto se ha convertido en una carrera para determinar quién puede soportar durante más tiempo la combinación de pérdidas militares, destrucción de infraestructura, presión económica y desgaste social.

Después de más de cuatro años y medio de guerra, esa es probablemente la fotografía más precisa del momento: Rusia no consiguió imponer una victoria rápida; Ucrania no logró expulsar a las fuerzas rusas de todo su territorio; el frente terrestre se mueve lentamente, mientras la guerra aérea se expande cientos de kilómetros detrás de las líneas. Moscú intenta conquistar el resto de Donetsk antes de que la resistencia ucraniana y las sanciones aumenten sus costos. Kyiv intenta demostrar que puede sostener el frente y, al mismo tiempo, hacer que continuar la guerra resulte cada vez más caro para Rusia. Entre ambos, Estados Unidos intenta construir una negociación cuyos elementos esenciales todavía no están acordados.

El ataque masivo sobre Moscú no significa por sí solo que Ucrania esté cerca de ganar la guerra, del mismo modo que los avances rusos en Donetsk no demuestran que Moscú esté cerca de derrotar a Kyiv. Lo que sí demuestra es que la guerra entró en otra fase: menos movimientos espectaculares de grandes ejércitos, más drones, energía, logística y ataques profundos; menos posibilidades de una resolución militar rápida y una presión creciente para que cada bando llegue a una eventual negociación en la posición más fuerte que pueda conseguir. El próximo invierno, el destino del cinturón defensivo de Donetsk, la capacidad ucraniana para seguir destruyendo infraestructura energética rusa y la disponibilidad de defensa aérea occidental serán algunos de los factores concretos que permitirán medir hacia dónde se mueve realmente el conflicto.

Te puede interesar
Marruecos

Marruecos consolida un eje con EE.UU. e Israel: armas, embajadas y un nuevo empuje sobre el Sáhara Occidental

Alejandro Cabrera
Mundo19 de septiembre de 2026
Rabat, Washington y Tel Aviv anunciaron una profundización de su cooperación política, económica y de seguridad. Israel y Marruecos elevarán sus relaciones al nivel de embajadas, mientras Estados Unidos e Israel reiteraron su respaldo a la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. El movimiento consolida a Marruecos como socio estratégico occidental en el norte de África, pero también aumenta la presión sobre el Frente Polisario y sobre Argelia, su principal rival regional.
SEBIN

El SEBIN detuvo y liberó a Javier Oropeza: el arresto que sacude el diálogo político en Venezuela

Alejandro Cabrera
Mundo18 de septiembre de 2026
El exalcalde opositor Javier Oropeza fue interceptado en Barquisimeto apenas 48 horas después de regresar a Venezuela tras dos años de exilio en España y un día después de que la Justicia cerrara la causa que pesaba sobre él. La oposición atribuyó el operativo a agentes del SEBIN. Permaneció detenido aproximadamente seis horas y fue excarcelado con medidas cautelares. El episodio ocurrió precisamente cuando el Gobierno interino de Delcy Rodríguez y sectores opositores retomaban, con respaldo estadounidense, las negociaciones sobre garantías políticas y una eventual transición institucional.
Putin

Una cadena de ataques y complots atribuidos a Rusia eleva el riesgo de una escalada directa con Occidente

Alejandro Cabrera
Mundo18 de septiembre de 2026
Un ataque ruso contra una vía ferroviaria utilizada minutos antes por Boris Johnson y exfuncionarios de la CIA, drones que atravesaron Moldavia mientras viajaba Volodímir Zelenski y una supuesta red de inteligencia acusada por Estados Unidos de planear asesinatos y sabotajes forman parte de una sucesión de episodios que inquieta a gobiernos occidentales. Moscú rechaza algunas de las acusaciones. El temor ya no es solamente a una ampliación deliberada de la guerra, sino a que un error de cálculo termine desencadenando una respuesta de la OTAN.
TRUMP

De Colombia y Venezuela a cárceles y hoteles en África: el negocio detrás de las deportaciones de Trump

Alejandro Cabrera
Mundo16 de septiembre de 2026
Estados Unidos está utilizando una red de acuerdos con países de África, América y Asia para deportar inmigrantes a lugares que no son sus países de origen. Entre los expulsados hay venezolanos, colombianos, cubanos, hondureños y otros latinoamericanos. Los gobiernos receptores obtienen pagos millonarios, financiamiento para alojarlos y, en algunos casos, inversiones, cooperación y concesiones diplomáticas. Los detalles de muchos pactos, sin embargo, permanecen reservados.
72dfb23f-6bf7-48bf-9eac-82e99d056834

China vuelve a respaldar a la Argentina por Malvinas en medio de la nueva disputa diplomática con Londres

Alejandro Cabrera
Mundo16 de septiembre de 2026
El embajador chino Wang Wei reafirmó que Beijing acompaña el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y vinculó esa posición con el apoyo de Buenos Aires al principio de “una sola China”. La declaración llega en un momento especialmente sensible: Donald Trump puso nuevamente la disputa en la conversación internacional, el Gobierno de Javier Milei endureció su estrategia frente a las actividades económicas británicas en el Atlántico Sur y el Reino Unido mantiene su negativa a discutir soberanía.
Suez

El mar Rojo vuelve a poner en jaque al Canal de Suez: los hutíes avanzan sobre Bab el Mandeb y Arabia Saudita pierde su gran vía alternativa a Ormuz

Alejandro Cabrera
Mundo15 de septiembre de 2026
La captura del puerto yemení de Moca, de la estratégica isla de Mayun y posteriormente de las islas Hanish colocó a los hutíes en una posición mucho más fuerte sobre una de las rutas comerciales más importantes del planeta. Al mismo tiempo, un ataque con drones obligó a Arabia Saudita a cerrar su oleoducto Este-Oeste, construido precisamente para evitar el estrecho de Ormuz, y las cargas de crudo en Yanbu quedaron suspendidas. El Brent cerró este martes en US$108,75 y algunas cargas físicas europeas superaron los US$120. Para Egipto, que recién comenzaba a recuperar tráfico e ingresos en Suez, la nueva crisis amenaza con devolver al canal al peor escenario de los últimos años.
Lo más visto
tinder foto

Un romance en Tinder encendió una alarma de espionaje en la OTAN y dejó fuera de una base estratégica a un comandante español

Alejandro Cabrera
Curiosidades14 de septiembre de 2026
El oficial de la Armada estaba destinado en Northwood, desde donde la Alianza monitorea submarinos, buques de guerra y petroleros vinculados con Rusia. Su relación con una mujer nacida en la Unión Soviética provocó investigaciones de seguridad, la suspensión de sus credenciales y su regreso a España, aunque hasta ahora no se demostró que ella fuera una agente rusa ni que se hubiera filtrado información clasificada.
Suez

El mar Rojo vuelve a poner en jaque al Canal de Suez: los hutíes avanzan sobre Bab el Mandeb y Arabia Saudita pierde su gran vía alternativa a Ormuz

Alejandro Cabrera
Mundo15 de septiembre de 2026
La captura del puerto yemení de Moca, de la estratégica isla de Mayun y posteriormente de las islas Hanish colocó a los hutíes en una posición mucho más fuerte sobre una de las rutas comerciales más importantes del planeta. Al mismo tiempo, un ataque con drones obligó a Arabia Saudita a cerrar su oleoducto Este-Oeste, construido precisamente para evitar el estrecho de Ormuz, y las cargas de crudo en Yanbu quedaron suspendidas. El Brent cerró este martes en US$108,75 y algunas cargas físicas europeas superaron los US$120. Para Egipto, que recién comenzaba a recuperar tráfico e ingresos en Suez, la nueva crisis amenaza con devolver al canal al peor escenario de los últimos años.
Milei

Semana económica: proyectan más pobreza, el desempleo sube al 7,9% y la deuda roza los US$485.000 millones

Alejandro Cabrera
Economía18 de septiembre de 2026
La semana dejó una fotografía mucho más compleja que la desaceleración de la inflación. El desempleo aumentó al 7,9%, la informalidad alcanzó el 45%, el PBI cayó 0,6% respecto del trimestre anterior y estimaciones privadas anticipan que la pobreza habría vuelto a subir hasta la zona del 30%-32%. Al mismo tiempo, la inflación de agosto bajó al 1,7%, el Estado conserva superávit fiscal acumulado, las reservas brutas rondan los US$50.000 millones y el comercio exterior mantiene saldo positivo. La deuda pública bruta, sin embargo, alcanzó los US$484.917 millones y el mercado empieza a mirar con mayor atención los vencimientos de 2027.
Marruecos

Marruecos consolida un eje con EE.UU. e Israel: armas, embajadas y un nuevo empuje sobre el Sáhara Occidental

Alejandro Cabrera
Mundo19 de septiembre de 2026
Rabat, Washington y Tel Aviv anunciaron una profundización de su cooperación política, económica y de seguridad. Israel y Marruecos elevarán sus relaciones al nivel de embajadas, mientras Estados Unidos e Israel reiteraron su respaldo a la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. El movimiento consolida a Marruecos como socio estratégico occidental en el norte de África, pero también aumenta la presión sobre el Frente Polisario y sobre Argelia, su principal rival regional.
Kicillof

Kicillof acelera su proyecto presidencial: desafía a Milei, se distancia de La Cámpora y promete “cambiar el rumbo económico”

Alejandro Cabrera
Política19 de septiembre de 2026
Axel Kicillof utilizó un acto del Movimiento Derecho al Futuro en Avellaneda para proyectarse nacionalmente de cara a 2027. Cuestionó con dureza la política económica de Javier Milei, aseguró que el peronismo deberá construir una mayoría más amplia y lanzó mensajes directos hacia el kirchnerismo: rechazó una conducción “a control remoto”, descartó los acuerdos de cúpula y sostuvo que no alcanza con repetir experiencias anteriores. El gobernador todavía no formalizó una candidatura presidencial, pero dejó una frase difícil de interpretar de otra manera: “Cuenten conmigo para que la Argentina tenga una alternativa”.