Noruega, Dinamarca, Finlandia, Suecia y Suiza encabezan la medición de progreso social analizada por Bankinter. Aunque sus modelos fiscales no son idénticos, todos combinan empresas privadas dinámicas, servicios universales, instituciones previsibles y altos niveles de libertad; los regímenes autoritarios ricos logran buenos resultados materiales, pero quedan lejos de la cima.
Durante años, Ucrania compensó la superioridad rusa en hombres, dinero y fábricas con una capacidad extraordinaria para innovar más rápido. Esa ventaja empieza a achicarse: Moscú está incorporando drones más veloces, nuevas redes satelitales, inteligencia artificial y una producción militar de enorme escala. El desafío para Kiev ya no es solamente inventar mejores armas, sino conseguir fabricarlas por cientos de miles antes de que Rusia transforme la guerra en una competencia industrial imposible de sostener.
El embajador chino Wang Wei reafirmó que Beijing acompaña el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y vinculó esa posición con el apoyo de Buenos Aires al principio de “una sola China”. La declaración llega en un momento especialmente sensible: Donald Trump puso nuevamente la disputa en la conversación internacional, el Gobierno de Javier Milei endureció su estrategia frente a las actividades económicas británicas en el Atlántico Sur y el Reino Unido mantiene su negativa a discutir soberanía.
El proyecto de Presupuesto 2027 propone derogar los artículos de la Ley 27.160 que garantizan que la AUH, la Asignación por Embarazo y buena parte de las asignaciones familiares se actualicen automáticamente siguiendo la movilidad previsional. La iniciativa no incorpora una fórmula alternativa ni fija una periodicidad mínima para los aumentos. Si el Congreso aprueba el artículo 17 tal como fue enviado, las prestaciones continuarían existiendo, pero el Poder Ejecutivo recuperaría un amplio margen para determinar cuándo y cuánto aumentarlas.
Estados Unidos está utilizando una red de acuerdos con países de África, América y Asia para deportar inmigrantes a lugares que no son sus países de origen. Entre los expulsados hay venezolanos, colombianos, cubanos, hondureños y otros latinoamericanos. Los gobiernos receptores obtienen pagos millonarios, financiamiento para alojarlos y, en algunos casos, inversiones, cooperación y concesiones diplomáticas. Los detalles de muchos pactos, sin embargo, permanecen reservados.