Sin los votos, el Gobierno aún presiona para que se vote la propuesta de Lijo en el Senado: está preparado para perder, pero tiene un plan B

Desea que se vote el pliego este viernes. Si no se aprueba, haría los nombramientos por decreto.

Política19 de febrero de 2025Alejandro CabreraAlejandro Cabrera
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Ariel Lijo

Hace 11 meses, Javier Milei sorprendió al proponer a Ariel Lijo y a Manuel García-Mansilla como jueces de la Corte Suprema de Justicia. Durante este tiempo, solo el informe del actual juez Federal recibió dictamen en la comisión de Acuerdos del Senado. El asunto del académico sigue sin resolverse. La nueva noticia es que ahora la Casa Rosada está lista para actuar con decisión.

El Gobierno le pidió al oficialismo del Senado que convoque a una sesión para este viernes, donde se discutirá el pliego de Ariel Lijo. No se podrá tratar el de García-Mansilla porque no tiene el respaldo de la comisión.

Todos los conteos entre los libertarios, sus aliados y los opositores muestran que la Casa Rosada aún no alcanza la mayoría especial de dos tercios de los senadores presentes necesaria, según la Constitución, para nombrar a un juez del máximo tribunal.

Para aceptar el presente, se requieren 48 votos. Es imposible sin el apoyo del peronismo. El Gobierno está apostando todo o nada.

Una fuente del gobierno le dio a Clarín una descripción más triste de la situación. Dijo que no es que estén lejos de los 48 votos, sino que no tienen asegurados los 37 necesarios para el quórum y comenzar la sesión.

Sin embargo, el Gobierno apuró y pidió que se discuta el pliego este viernes. Este miércoles a las 10 habrá una reunión de Labor Parlamentaria con la vicepresidenta, Victoria Villarruel, y todos los presidentes de los bloques.

Se intentará llegar a un acuerdo sobre el plan para la reunión programada para este jueves, donde el gobierno buscará aprobar la suspensión de las PASO y posiblemente los nombramientos de diplomáticos y ascensos de militares.

En esta sesión, también hay dudas sobre el quórum, ya que la Unión por la Patria no lo va a permitir. Por eso, antes de comenzar, el oficialismo quiere llevar a cabo la sesión preparatoria donde se eligen las autoridades del Senado. Es una estrategia para asegurarse de que haya suficientes asientos ocupados para comenzar la próxima sesión.

Se espera que en la preparatoria, el libertario Bartolomé Abdala sea nuevamente elegido como presidente provisional del Senado. Abdala presidirá las sesiones de este jueves y viernes, si se llevan a cabo. Debido al viaje de Milei a Estados Unidos, Villarruel estará a cargo del Poder Ejecutivo y no podrá estar presente en la Cámara alta.

Si hay quórum este jueves, todo sugiere que el Gobierno conseguirá un triunfo en el Senado. La suspensión de las PASO de este año sería la única ley aprobada en este período de sesiones extraordinarias.

La aprobación solo se conseguiría si hay descontento en el bloque de Unión por la Patria: algunos gobernadores peronistas ya dijeron que apoyan que no haya primarias y pidieron a los senadores que les siguen que voten a favor de la norma. No parece haber mucho misterio ahí.

Pero lo de Lijo parece estar detenido. Aunque algunos senadores de Unión por la Patria, como Lucía Corpacci, Claudia Ledesma de Zamora y Sergio Uñac, apoyaron su propuesta, la mayoría en el bloque liderado por José Mayans ha decidido no votar por el juez a menos que el Gobierno busque un acuerdo con el peronismo. Piden que Milei designe a García-Mansilla y que ellos puedan poner a una mujer en ese puesto.

Sin embargo, la administración libertaria no aceptó esa solicitud. Entienden que Lijo se identifica con el peronismo y, por eso, es su candidato. En Unión por la Patria se burlan de los argumentos.

Se dice en el Senado que los apoyos que Lijo consiguió para su dictamen fueron gracias a su habilidad política. Curiosamente, esta semana se tomó licencia en su Juzgado Federal, y también recibió ayuda de Ricardo Lorenzetti, juez de la Corte.

El Gobierno podría ofrecer un poco más de ayuda -se menciona que hay conversaciones con las gobernaciones-, pero no será suficiente.

Cambio de planes y finalización de un tema.


De todos modos, la intención de los estrategas del oficialismo es asistir a la sesión. Por un lado, quieren quitar de la atención pública el escándalo del criptogate, que afecta a Milei y su hermana Karina. ¿Por qué querrían cerrar este capítulo de 11 meses que no resultó en nada?

Si el pliego de Lijo es rechazado, el Gobierno seguirá con un plan B.

Nombrar por decreto a dos jueces para los puestos vacantes en la Corte Suprema. Se dice que García-Mansilla ya habría dado su aprobación. Lijo, por otro lado, no aceptaría esta opción: si es designado en comisión, tendría que renunciar a su Juzgado Federal. El tiempo que se pasa en comisión puede ser muy breve. Los vientos políticos cambian, y debería decir adiós al máximo tribunal.

Si Lijo no acepta el cargo por decreto, el Poder Ejecutivo nombrará a otro jurista utilizando ese método, que según el oficialismo, está permitido por la Constitución. El texto trata sobre una mujer. Sería una manera de evitar las críticas de "machirulos".

Al nombrar a dos jueces por decreto y en comisión, ambos podrían estar en la Corte hasta el 28 de febrero de 2026, que es el siguiente período legislativo. Incluso, en una interpretación estricta, podría volver a nombrarlos en los próximos años.

En el peronismo dicen que si Milei nombra a García-Mansilla en comisión, el bloque lo rechazaría de inmediato y su nombramiento no se llevaría a cabo.

Los juristas libertarios afirman que eso no pasaría: "La Constitución dice que si es nombrado, tiene seguridad de estabilidad para quedarse en el cargo y solo puede ser quitado por un juicio político".

Un abogado asesor del Gobierno comenta: "El Poder Ejecutivo podría decidir retirar el pliego de García-Mansilla, aunque no es obligatorio, para evitar el costo político de que lo rechacen."

Un aspecto clave. Se dice que Horacio Rosatti, el presidente de la Corte, no aceptaría jurar a dos jueces que fueron nombrados por decreto. Es una paradoja: el ministro aceptó la forma en que Mauricio Macri fue designado, aunque luego consiguió el acuerdo del Senado.

Según se dice, Rosatti habría comunicado su opinión a la Casa Rosada. Él habría justificado su decisión diciendo que en 2016, cuando él y Carlos Rosenkrantz fueron designados por decreto, una versión anterior del máximo tribunal decidió que el nombramiento en comisión no era válido.

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