Conversación Trump-Putin sobre la guerra en Ucrania: ¿hacia la paz o una nueva escalada?

Un llamado telefónico con olor a gatopardismo más que a solución. Los detalles de la conversación entre los popes.

Mundo18 de marzo de 2025Alejandro CabreraAlejandro Cabrera
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Trump Putin

Detalles de la conversación

El 18 de marzo de 2025, el presidente de EE.UU., Donald Trump, mantuvo una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, en un intento por acercar posturas sobre la guerra en Ucrania. La llamada, que duró aproximadamente 90 minutos, se centró en la posibilidad de alcanzar un alto el fuego y en las condiciones que cada parte exige para avanzar hacia una solución diplomática.

Trump había generado expectativas antes de la llamada, asegurando que había avances en el camino hacia la paz, aunque todavía quedaban puntos por resolver. Desde el Kremlin, el portavoz ruso Dmitri Peskov confirmó que el diálogo abordaría tanto la guerra en Ucrania como la normalización de las relaciones entre ambos países. Se trató del primer contacto oficial entre ambos líderes desde la asunción de Trump en enero de 2025.

Según el comunicado de la Casa Blanca, Trump reafirmó su intención de lograr un acuerdo que ponga fin a la guerra, asegurando que “el mundo está más cerca de la paz que hace unas semanas”. Sin embargo, también reconoció que “quedan muchos esfuerzos por delante”. Desde Moscú, el Kremlin informó que ambos líderes acordaron intercambiar 175 prisioneros de guerra entre Rusia y Ucrania, además de establecer grupos de trabajo para evaluar las condiciones de un posible arreglo del conflicto.

Uno de los puntos más tensos de la conversación fue la exigencia de Putin de detener el envío de armas occidentales a Ucrania como condición para cualquier tregua. Desde Washington, funcionarios manifestaron cautela ante este pedido, señalando que un alto el fuego que debilite militarmente a Kiev solo beneficiaría a Moscú. Trump, por su parte, mostró disposición a explorar posibles compromisos territoriales, lo que generó preocupaciones en Ucrania y en sus aliados europeos.

El gobierno de Volodímir Zelenski reaccionó de inmediato a las filtraciones sobre la conversación. Kiev dejó en claro que no está dispuesto a reconocer la ocupación rusa sobre los territorios anexados ni a aceptar condiciones que limiten su soberanía. El canciller ucraniano instó a Moscú a aceptar la tregua de 30 días propuesta sin imponer condiciones que favorezcan sus intereses estratégicos.

El resultado de la llamada no fue concluyente. Si bien se acordó avanzar en un intercambio de prisioneros y en la creación de grupos de trabajo, la principal demanda rusa –frenar el suministro de armas a Ucrania– sigue siendo un obstáculo clave para cualquier cese de hostilidades. En conclusión se acordó un cese al fuego a instalaciones energéticas durante 30 días. Putin  se enfocó muchísimo en lo que quiere anexionar a su terriotorio y Trump dio indicios de que podríar reconocerle a Crimea también.

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Historia de la guerra en Ucrania

La invasión de Ucrania por parte de Rusia comenzó el 24 de febrero de 2022, cuando Vladímir Putin anunció una operación militar especial para desmilitarizar y “desnazificar” al país vecino. Las tropas rusas atacaron desde Bielorrusia, el este ucraniano y Crimea, con el objetivo de tomar Kiev en cuestión de días. Sin embargo, la resistencia ucraniana y el apoyo militar de Occidente lograron frenar el avance, obligando a Rusia a replegarse del norte del país a finales de marzo de 2022.

Durante 2022 y 2023, los combates se concentraron en el este y sur de Ucrania. La ciudad de Mariúpol cayó en mayo de 2022 tras un asedio devastador, mientras que Jersón fue liberada por Ucrania en noviembre de ese mismo año. En 2023, Ucrania lanzó una contraofensiva con apoyo de armas occidentales avanzadas, aunque sus avances fueron limitados por las densas defensas rusas.

Para 2024, la guerra entró en una fase de desgaste. Rusia mantuvo su control sobre el 20% del territorio ucraniano y lanzó una serie de ataques aéreos contra infraestructuras clave en Kiev y otras ciudades. Ucrania, por su parte, continuó resistiendo y confiando en la ayuda militar de EE.UU. y Europa. A principios de 2025, la línea del frente se había estabilizado, convirtiéndose en una guerra de trincheras con avances mínimos para ambos lados.

 
Situación militar actual

El conflicto en Ucrania se encuentra en una fase de guerra posicional. Rusia mantiene una ofensiva en el Donbás, con ataques en Avdiívka y otras ciudades del este, mientras que Ucrania sigue defendiendo su territorio y realizando ataques limitados en el sur. Ninguno de los dos bandos ha logrado avances estratégicos significativos en los últimos meses.

El apoyo militar occidental ha sido crucial para la resistencia ucraniana. EE.UU. y Europa han enviado miles de millones de dólares en armas, incluyendo sistemas de defensa aérea, tanques y municiones. Sin embargo, la continuidad de esta asistencia está en duda, especialmente con Trump en la Casa Blanca, quien ha mostrado una posición más pragmática sobre el conflicto.

Rusia, por su parte, ha reforzado su producción militar y ha recibido apoyo indirecto de países como Irán y Corea del Norte. La movilización parcial de reservistas permitió al Kremlin mantener la guerra, aunque a un costo económico y social elevado.

La guerra ha dejado una devastación humanitaria sin precedentes. Millones de ucranianos han huido al extranjero, mientras que las ciudades en el este del país han quedado en ruinas. Con el conflicto empantanado, cualquier solución negociada dependerá de la voluntad política de las partes y de la presión internacional.

 
Impacto económico de la guerra

La economía de Ucrania sufrió un colapso del 30% en 2022, aunque logró una leve recuperación en 2023 gracias a la ayuda financiera internacional. La destrucción de infraestructuras, el bloqueo de exportaciones y la caída del consumo interno han debilitado su economía, que depende de préstamos y subsidios de Occidente.

Rusia, en cambio, logró sortear las sanciones económicas en los primeros años de la guerra, redirigiendo su comercio hacia China e India. Sin embargo, las restricciones tecnológicas han afectado su producción industrial y la inflación ha golpeado el poder adquisitivo de los ciudadanos. A largo plazo, el modelo económico de guerra no es sostenible y podría generar tensiones internas en el Kremlin.

El impacto global de la guerra ha sido significativo. La crisis energética en Europa, la inflación y el aumento del precio de los alimentos son algunas de las consecuencias del conflicto. Un alto el fuego prolongado podría estabilizar los mercados y reducir la presión sobre las economías occidentales.

 
Escenarios posibles tras la conversación Trump-Putin

Intensificación del conflicto: Si las negociaciones fracasan y EE.UU. reduce su apoyo militar a Ucrania, Rusia podría intentar lanzar nuevas ofensivas para consolidar su control territorial. Ucrania, en respuesta, podría intensificar sus ataques con el respaldo de Europa, prolongando la guerra por años.

Negociaciones exitosas y alto el fuego: Un cese de hostilidades supervisado por organismos internacionales podría estabilizar la situación, permitiendo a Ucrania reconstruirse y reduciendo las tensiones en Europa. Sin embargo, una paz impuesta con concesiones a Rusia podría generar descontento en Kiev y dejar abierta la posibilidad de un nuevo conflicto en el futuro.

Reconfiguración geopolítica: Si Trump y Putin logran un acuerdo de paz, esto podría modificar el equilibrio de poder global. EE.UU. podría reducir su presencia en Europa, dejando a la UE la responsabilidad de garantizar la seguridad en la región. Rusia, por su parte, podría buscar distanciarse de China y acercarse a Occidente en busca de alivio económico.

El desenlace del conflicto dependerá de cómo evolucionen las negociaciones en los próximos meses. Tanto Ucrania como Rusia tienen intereses estratégicos que difícilmente abandonarán sin garantías sólidas. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue atenta a los movimientos de Washington y Moscú.

 
Fuentes
Este informe ha sido elaborado con información de medios internacionales confiables en español e inglés (Infobae, RTVE, CNN, BBC, The Guardian, Ukrainska Pravda) y análisis de expertos de think tanks como Chatham House, Real Instituto Elcano y The Conversation, entre otros. Asimismo, se han incorporado declaraciones oficiales de líderes y datos de organismos internacionales para garantizar una visión equilibrada y fundamentada de la conversación Trump-Putin y la guerra en Ucrania.

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