
Milei endureció su mensaje en Israel y profundizó el alineamiento con Netanyahu
Alejandra LarreaLa visita de Javier Milei a Israel no fue una escala diplomática convencional ni un viaje de protocolo. Fue una señal política de alto voltaje en medio de la guerra regional y con un objetivo claro: ratificar el alineamiento total de la Argentina con el gobierno de Benjamin Netanyahu, en un momento en que Israel sigue en el centro de la escena por el conflicto con Irán y por la tensión general en Medio Oriente. Milei llegó el domingo 19 de abril a Tel Aviv, en uno de los viajes más relevantes de su política exterior desde que asumió, acompañado por Karina Milei y parte de su comitiva.
El primer gesto político y simbólico ocurrió apenas aterrizó. Milei fue al Muro de los Lamentos, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, acompañado por el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, autoridades religiosas y miembros de la delegación diplomática. Allí rezó durante varios minutos y evitó hacer declaraciones públicas, en una escena que buscó reforzar su vínculo personal, espiritual y político con Israel.
Pero el eje del viaje fue político. Milei se reunió en Jerusalén con Benjamin Netanyahu en un encuentro a solas seguido por una ceremonia formal. Ambos gobiernos avanzaron en acuerdos vinculados al transporte aéreo, seguridad e inteligencia artificial, además del lanzamiento de una iniciativa para fortalecer los vínculos entre Israel y América Latina. En ese marco, también se confirmó el avance hacia vuelos directos entre Buenos Aires y Tel Aviv.
Durante la visita, el mandatario argentino recibió un trato destacado por parte del gobierno israelí. Fue distinguido con una de las máximas condecoraciones del Estado y participó de actividades oficiales de alto nivel, consolidando su perfil como aliado estratégico de Israel en la región.
El momento más fuerte del viaje llegó durante su discurso en la Universidad Bar-Ilan, donde recibió un doctorado honoris causa. Allí, Milei afirmó que “con determinadas culturas no vamos a poder convivir” y sostuvo que quienes defienden la vida enfrentan a quienes buscan destruirla, en una frase que fue interpretada como una referencia directa al conflicto con Irán. La declaración sintetizó el tono ideológico de la gira y marcó su posicionamiento en términos de política internacional.
El viaje se desarrolló en un contexto de guerra activa en Medio Oriente, con Israel en el centro de un escenario de alta tensión. En ese marco, la presencia de Milei fue leída como un respaldo político explícito en uno de los momentos más sensibles para el gobierno de Netanyahu.
La agenda incluyó además reuniones institucionales, actividades académicas y la reiteración de una promesa clave: el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, una decisión que implicaría un cambio estructural en la política exterior del país.
La visita dejó una definición de fondo. Milei convirtió a Israel en uno de los pilares de su política internacional, no solo como socio, sino como aliado estratégico e ideológico. En un contexto global atravesado por conflictos, la Argentina eligió una posición clara, sin matices y con fuerte carga política.


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