
Trump prepara un explosivo discurso electoral y ABC y NBC deciden no transmitirlo por televisión abierta
Alejandro CabreraDonald Trump volverá a colocar las elecciones estadounidenses en el centro de la discusión política con un discurso en horario central que ya provocó una fuerte controversia antes de comenzar.
El mensaje está programado para las 21 de Washington, las 22 de la Argentina. Al cierre de esta actualización, durante la tarde del jueves 16 de julio, el presidente todavía no había hablado y la Casa Blanca continuaba manteniendo en reserva una parte importante del contenido.
Sin embargo, ya se conocieron dos decisiones relevantes: ABC y NBC no emitirán el discurso por sus principales señales de televisión abierta. Ambas compañías ofrecerán cobertura en sus plataformas digitales y servicios de streaming, donde la audiencia suele ser considerablemente menor.
ABC y NBC no lo emitirán por televisión abierta
ABC confirmó que transmitirá el discurso por ABC News Live y por su servicio de radio, pero mantendrá su programación habitual en el canal de aire.
NBC adoptó una postura similar: difundirá las palabras de Trump a través de NBC News NOW, su plataforma gratuita de streaming, pero no interrumpirá la programación de su señal abierta.
CBS todavía no había comunicado oficialmente qué decisión tomaría. CNN y Fox News tampoco habían respondido públicamente sobre su cobertura, aunque Fox habitualmente transmite en directo los principales discursos del presidente.
La decisión no implica una censura total. El mensaje podrá verse por internet, canales de noticias y plataformas oficiales. Pero representa una negativa de dos de las tres grandes cadenas históricas de Estados Unidos a ceder su horario central para un discurso presidencial.
Las emisoras temen que Trump utilice la exposición nacional para repetir acusaciones sobre fraude electoral que fueron rechazadas por auditorías, autoridades electorales, tribunales y funcionarios de su propio primer gobierno.
Desde la Casa Blanca sostienen que las cadenas deberían transmitirlo por tratarse de información de interés público. El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Brendan Carr, también manifestó que los estadounidenses tienen derecho a escuchar el mensaje a través de las frecuencias abiertas.
Qué anunciaría Trump
Trump afirmó que el discurso contendrá noticias “realmente grandes” y adelantó que hablará sobre elecciones “libres y justas”, sistemas de votación y seguridad electoral.
Una de las cuestiones centrales sería el proyecto conocido como SAVE America Act, impulsado por los republicanos para establecer nuevas exigencias de identificación y verificación de ciudadanía al momento de votar.
El presidente también podría referirse a la economía y a la guerra con Irán. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reconoció que el mensaje puede abarcar distintos asuntos, aunque la seguridad electoral aparece como el tema principal.
La intervención se produce a menos de cuatro meses de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que se renovará por completo la Cámara de Representantes y una parte del Senado.
Los republicanos enfrentan el riesgo de perder sus ajustadas mayorías en el Congreso. En ese contexto, la ofensiva de Trump sobre los mecanismos de votación tiene también una dimensión política: busca movilizar a su base y volver a instalar uno de los argumentos centrales que utilizó después de perder las presidenciales de 2020.
Las nuevas acusaciones sobre China
Según fuentes citadas por medios estadounidenses, Trump podría presentar información recientemente desclasificada para denunciar una presunta intervención china en las elecciones.
Una de las acusaciones sería que Beijing accedió o analizó información de votantes estadounidenses y que la CIA conocía esos movimientos, pero no informó adecuadamente al entonces presidente durante su primer mandato.
También se espera que Trump advierta sobre supuestas vulnerabilidades de las máquinas electorales que podrían permitir ataques o infiltraciones extranjeras.
La Casa Blanca no confirmó esos detalles. Leavitt aseguró que las versiones provienen de fuentes anónimas y sostuvo que nadie conoce con certeza todo lo que el presidente finalmente decidirá decir.
El punto clave será distinguir entre el acceso a bases de datos, una operación de influencia política y una intervención capaz de modificar votos o alterar resultados electorales. No son situaciones equivalentes.
Los informes anteriores contradicen parte del relato
Una evaluación publicada en 2021 por la comunidad de inteligencia estadounidense determinó con “alta confianza” que China no intentó modificar el resultado de las elecciones de 2020 ni intervino sobre la infraestructura utilizada para registrar o contar los votos.
El informe señaló que Beijing no consideró suficientemente beneficiosa una victoria de Trump o de Joe Biden como para asumir el riesgo de ser descubierto interviniendo directamente en el proceso electoral.
Dentro de los organismos de inteligencia existió una posición minoritaria. Un funcionario especializado en ciberseguridad consideró que China pudo haber intentado perjudicar políticamente la reelección de Trump mediante declaraciones públicas y operaciones en redes sociales.
Incluso esa opinión minoritaria coincidió en que no se había demostrado una intervención china sobre el procedimiento electoral, las máquinas de votación o el conteo de sufragios.
También se conocieron informes según los cuales organismos chinos analizaron datos públicos o disponibles sobre los registros de votantes de varios estados. Esa actividad habría estado relacionada con estudios de opinión y recopilación de información, pero no prueba que se hayan manipulado votos.
Las denuncias de fraude de 2020
Trump sostiene desde hace casi seis años que su derrota frente a Joe Biden fue producto de un fraude masivo.
Sin embargo, numerosas demandas presentadas por su campaña y sus aliados fueron rechazadas por falta de pruebas. Auditorías estatales, recuentos de votos y el Departamento de Justicia durante su propia administración tampoco encontraron una maniobra capaz de modificar el resultado nacional.
Funcionarios federales, estatales y locales calificaron las elecciones de 2020 como las más seguras de la historia estadounidense. Tampoco se comprobó que las máquinas electorales hubieran sido hackeadas para transferir votos de Trump a Biden.
La existencia de vulnerabilidades técnicas potenciales tampoco demuestra que hayan sido explotadas. Un análisis forense contratado por el gobierno encontró fallas en máquinas incautadas en Puerto Rico, pero no detectó evidencia de una intrusión informática.
El temor de los especialistas es que Trump utilice problemas hipotéticos o documentos de inteligencia interpretados fuera de contexto para presentar como comprobada una manipulación que hasta el momento no fue demostrada.
Una pelea más amplia con los medios
La discusión se produce en medio de una relación cada vez más tensa entre el gobierno de Trump y las principales compañías de comunicación.
ABC enfrenta investigaciones de la Comisión Federal de Comunicaciones. NBC y su empresa controlante, Comcast, también fueron cuestionadas por el organismo regulador. Trump acusa regularmente a ambas cadenas de realizar una cobertura parcial y hostil.
Los críticos del Gobierno sostienen que las investigaciones y revisiones de licencias pueden convertirse en una herramienta de presión sobre las decisiones editoriales.
Fox News enfrenta, además, un antecedente particularmente sensible. En 2023 acordó pagar 787,5 millones de dólares para cerrar una demanda por difamación relacionada con falsas acusaciones sobre máquinas electorales difundidas después de los comicios de 2020.
Las cadenas se encuentran así frente a un dilema. Transmitir el discurso en directo puede amplificar declaraciones falsas antes de que los periodistas tengan tiempo de verificarlas. No emitirlo puede ser presentado por Trump como una prueba de censura y alimentar una nueva confrontación política con la Casa Blanca.
El contenido definitivo, los documentos que presente Trump y la posibilidad de que anuncie medidas concretas recién podrán evaluarse después del discurso. Hasta entonces, las versiones sobre una intervención china y una supuesta manipulación electoral continúan siendo acusaciones que deberán ser respaldadas con pruebas verificables.


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