
Macri y Karina Milei reabren el diálogo: PRO y La Libertad Avanza ensayan una nueva alianza rumbo a 2027
Alejandro CabreraMauricio Macri y Karina Milei volvieron a hablar después de meses de distanciamiento y decidieron abrir una nueva etapa en la relación entre el PRO y La Libertad Avanza. El contacto, que se produjo después del Mundial, tuvo una consecuencia inmediata: ambos dirigentes delegaron en sus principales operadores políticos la tarea de sentarse nuevamente a negociar. El primer encuentro fue programado para este jueves 13 de agosto a las 11 en la Casa Rosada, con Cristian Ritondo y Fernando de Andreis por el macrismo y Diego Santilli y Eduardo “Lule” Menem por el oficialismo.
La definición es significativa porque hasta hace pocas semanas desde ambos sectores se describía una relación bastante diferente. Karina Milei impulsaba el crecimiento territorial de La Libertad Avanza con la intención de consolidar una estructura propia para 2027, mientras el PRO discutía cómo evitar que una eventual alianza con los libertarios terminara directamente absorbiendo al partido que fundó Macri. Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, principal bastión histórico del macrismo, referentes libertarios sostenían en julio que todavía no contemplaban negociar una fórmula conjunta con Jorge Macri.
Lo ocurrido ahora no significa que esas diferencias hayan desaparecido. Macri les comunicó a los integrantes de la mesa ejecutiva del PRO que continúa siendo “escéptico” respecto de las posibilidades de alcanzar un acuerdo estable con el Gobierno, pero al mismo tiempo consideró que durante 2026 su partido debe “agotar todo intento” para contribuir a que la administración Milei funcione. El objetivo inmediato que transmitió a Ritondo y De Andreis no fue cerrar una alianza electoral, sino intentar reconstruir un “marco de confianza” con la Casa Rosada.
Macri volvió a hablar con quien realmente controla el armado libertario
La importancia del contacto reside también en quiénes protagonizaron la conversación. No fue un intercambio entre operadores parlamentarios o dirigentes de segunda línea, sino entre Mauricio Macri y Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, presidenta nacional de La Libertad Avanza y principal responsable del armado político y electoral del oficialismo.
Desde el comienzo de la administración libertaria, Macri mantuvo una relación fluctuante con el Gobierno. Apoyó buena parte del programa económico, defendió varias de las reformas estructurales impulsadas por Javier Milei y permitió que el bloque del PRO acompañara iniciativas esenciales para la Casa Rosada. Pero simultáneamente cuestionó la calidad de la gestión, el funcionamiento institucional, el manejo político y la estrategia con la que los libertarios intentaron expandirse sobre los mismos votantes y dirigentes que históricamente pertenecieron al macrismo.
La relación con Karina fue particularmente compleja porque la hermana del Presidente nunca ocultó su objetivo de desarrollar a La Libertad Avanza como una fuerza nacional propia y reducir su dependencia del PRO. Esa estrategia produjo incorporaciones de dirigentes amarillos al mileísmo, competencias electorales directas y repetidos cruces entre las conducciones de ambos partidos.
Ahora es justamente Karina quien vuelve a abrir la puerta.
Y eso indica que el cambio no se limita exclusivamente a Mauricio Macri. La conducción libertaria también parece haber modificado parcialmente su estrategia y está mostrando una mayor disposición a negociar con gobernadores y fuerzas políticas afines pensando en 2027. Durante las últimas semanas, Karina comenzó a mantener contactos con mandatarios provinciales y armadores territoriales para evaluar acuerdos donde La Libertad Avanza todavía necesita estructuras locales más robustas.
Santilli, Ritondo y De Andreis: quiénes negociarán el nuevo entendimiento
Macri eligió a dos hombres de su máxima confianza. Cristian Ritondo, presidente del bloque PRO en Diputados y una de las figuras partidarias con mejor relación con el mileísmo, tendrá un papel fundamental porque viene trabajando desde hace tiempo en la confluencia con La Libertad Avanza, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Fernando de Andreis, secretario general del PRO y colaborador histórico del expresidente, será la garantía política directa de Macri dentro de la negociación.
Karina Milei eligió como interlocutores a Diego Santilli y Lule Menem. La presencia de Santilli es particularmente interesante. El actual jefe de Gabinete conoce profundamente al PRO porque construyó allí buena parte de su carrera política y mantiene relaciones personales con numerosos dirigentes macristas. Es, además, uno de los hombres con mayor capacidad para funcionar como puente entre ambos mundos.
Santilli y Ritondo mantienen desde hace años una relación política estrecha y comparten un interés adicional: la provincia de Buenos Aires. Ambos consideran que una división entre libertarios y macristas aumenta considerablemente las posibilidades del peronismo, mientras una alianza podría construir una oferta competitiva para disputar la gobernación en 2027. En el entorno de Santilli y Ritondo hace semanas que se trabaja precisamente sobre la posibilidad de un acuerdo macro entre LLA y el PRO.
La reunión de este jueves será entonces mucho más que una foto de reconciliación. Será la primera oportunidad para determinar qué está dispuesto a entregar cada sector y, sobre todo, cuáles son los límites que piensa imponer Karina Milei.
No es la primera alianza: el antecedente de 2025
PRO y La Libertad Avanza ya conocen el camino de competir juntos. Después de una negociación sumamente tensa, Karina Milei y Mauricio Macri cerraron en agosto de 2025 un acuerdo para presentar una lista conjunta en las elecciones nacionales de la Ciudad de Buenos Aires.
El pacto llegó después de que libertarios y macristas se enfrentaran en las elecciones legislativas locales porteñas. En aquella competencia, La Libertad Avanza consiguió 30,7%, el peronismo 27,8% y el PRO apenas 16,2%, un resultado que confirmó el fuerte deterioro electoral del macrismo incluso dentro del distrito que gobierna desde 2007. Meses después, unidos para la elección nacional de octubre, ambos espacios superaron conjuntamente el 40%.
Pero aquella alianza tuvo condiciones claramente favorables para los libertarios. Karina impuso la primacía de la marca La Libertad Avanza, el PRO consiguió pocos lugares en la nómina y la relación continuó marcada por fuertes desconfianzas incluso después de la elección.
A comienzos de 2026, dirigentes de ambas fuerzas definían el vínculo como una “alianza incómoda”. Coincidían en el Congreso y compartían buena parte de la orientación económica del Gobierno, pero acumulaban enfrentamientos en la provincia y, especialmente, en la Ciudad.
La Ciudad es probablemente la negociación más difícil
El principal obstáculo para un acuerdo nacional vuelve a estar en Buenos Aires.
El PRO gobierna la Ciudad desde hace casi veinte años y Jorge Macri pretende competir por la reelección en 2027. Para Mauricio Macri, conservar el distrito representa mucho más que mantener una administración local: la Ciudad es el último gran territorio institucional controlado directamente por su partido y la principal plataforma desde la cual el PRO podría intentar reconstruirse nacionalmente.
La Libertad Avanza también quiere gobernarla.
En julio, Karina reunió a legisladores porteños y equipos técnicos libertarios y desde ese sector dejaron una definición muy clara: buscaban demostrar que estaban “preparados para gobernar la Ciudad en 2027”. La estructura encabezada por Pilar Ramírez viene construyendo agenda propia, cuestionando aspectos de la gestión de Jorge Macri y trabajando como si LLA fuera a presentar candidato propio.
Incluso el 24 de julio Ramírez afirmaba que un acuerdo con el PRO para 2027 no estaba en discusión inmediata y que La Libertad Avanza no iba a renunciar a su identidad.
Sin embargo, mientras públicamente competían, dentro de la Legislatura comenzó a producirse otra realidad. Durante 2026 los bloques del PRO y LLA acompañaron mutuamente numerosos proyectos: los libertarios ayudaron al macrismo a aprobar el financiamiento de la futura línea F de subte y el endurecimiento contra los “trapitos”, mientras el PRO respaldó iniciativas libertarias relacionadas con desregulación, inversiones, baja de impuestos y eliminación de normas consideradas obsoletas.
La cooperación fue tan marcada que comenzó a funcionar como una suerte de laboratorio de convivencia política.
Milei y Jorge Macri también bajaron la tensión
El acercamiento entre Mauricio y Karina no aparece aislado. La relación personal entre Javier Milei y Jorge Macri también comenzó a cambiar durante los últimos meses.
En 2025 habían protagonizado episodios de fuerte tensión pública, incluido el recordado momento en que Milei evitó saludar al jefe de Gobierno porteño durante el Tedeum. En julio de 2026, en cambio, ambos intercambiaron gestos cordiales durante actos institucionales y el Presidente incluso se acercó a saludar a Vito, hijo de Jorge Macri.
Además, Nación y Ciudad consiguieron destrabar en mayo un acuerdo por aproximadamente $800.000 millones vinculados con la deuda de coparticipación que reclamaba el gobierno porteño.
Nada de esto garantiza un pacto electoral, pero muestra que el nivel de confrontación descendió considerablemente.
La provincia de Buenos Aires empuja hacia la alianza
En territorio bonaerense la lógica electoral parece todavía más evidente. PRO y LLA comparten un adversario principal: el peronismo que conduce Axel Kicillof.
Los dirigentes del PRO bonaerense vienen analizando desde hace meses distintas alternativas para evitar dividir el voto opositor, desde listas conjuntas hasta mecanismos que permitan mantener identidades partidarias diferentes dentro de un mismo espacio. Ritondo aparece como uno de los principales promotores de ese entendimiento y mantiene una relación cercana con Sebastián Pareja, responsable del armado libertario provincial.
En las últimas horas, Pareja y Ritondo incluso coincidieron en impulsar la discusión sobre una eventual transformación de la Legislatura bonaerense hacia un sistema unicameral, una coordinación que va más allá de un proyecto específico y vuelve a mostrar la creciente conexión política entre los dos espacios.
La provincia también es central para las aspiraciones de Santilli, que desde la Casa Rosada conserva intereses políticos en el distrito y mantiene justamente a Ritondo como uno de sus principales socios.
Una alianza nacional PRO-LLA difícilmente pueda cerrarse sin resolver previamente ese rompecabezas bonaerense.
El problema existencial del PRO
La negociación tiene una dimensión mucho más profunda para Mauricio Macri. El PRO necesita decidir qué quiere ser en 2027.
Durante años representó a buena parte del electorado de centroderecha argentino. Pero la irrupción de Milei ocupó gran parte de ese espacio ideológico, capturó votantes, dirigentes y banderas políticas que antes pertenecían al macrismo y convirtió al PRO de fuerza nacional gobernante en un socio parlamentario mucho más pequeño.
Dentro del partido existe actualmente bastante consenso en evitar una ruptura frontal con Milei. La verdadera discusión es cuánta autonomía conservar antes de negociar y hasta dónde acompañar el crecimiento libertario sin desaparecer políticamente.
Ese dilema explica las contradicciones de Macri. En octubre de 2025 había asegurado que el PRO estaba “más vivo que nunca” y tendría candidato presidencial propio en 2027. Pero la evolución del escenario político obliga al partido a evaluar nuevamente sus opciones.
Incluso existe una alternativa propia en construcción. El economista Hernán Lacunza reveló recientemente que Macri lo autorizó a avanzar en una eventual carrera presidencial para 2027. Por lo tanto, el expresidente mantiene abiertas simultáneamente dos posibilidades: negociar con Milei y preservar, al mismo tiempo, una opción electoral independiente.
Ese dato permite comprender por qué Macri insiste en describirse como escéptico.
Si entrega demasiado rápido la estructura partidaria a los libertarios, puede garantizar una alianza competitiva pero acelerar la desaparición del PRO como fuerza autónoma. Si compite contra Milei, en cambio, corre el riesgo de dividir un electorado muy similar y terminar debilitando a ambos.
Para Karina Milei, el acuerdo también tiene ventajas
La negociación no responde únicamente a las necesidades del macrismo. La Libertad Avanza consiguió desarrollar una marca nacional poderosa, pero todavía necesita estructuras territoriales, intendentes, legisladores, fiscales, dirigentes locales y experiencia de gestión.
El PRO conserva buena parte de esos recursos.
Además, el Gobierno todavía necesita votos opositores para aprobar reformas en el Congreso. Este mismo 12 de agosto, por ejemplo, el bloque amarillo acompañó al oficialismo para conseguir dictamen sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, otra demostración de que la colaboración parlamentaria continúa incluso mientras las conducciones discuten su futuro electoral.
Para Karina, entonces, absorber completamente al PRO puede resultar menos útil que convertirlo en un socio subordinado pero funcional.
La cuestión será qué nivel de subordinación está dispuesto a aceptar Mauricio Macri.
El gran interrogante: quién encabeza en 2027
Por ahora ninguna de las fuentes involucradas sostiene que la conversación haya llegado a discutir candidaturas. Macri fue explícito al comunicar a la conducción partidaria que todavía no existe una alianza electoral y que el primer objetivo será reconstruir la confianza.
Pero cualquier acuerdo terminará inevitablemente llegando a esa pregunta.
Si Javier Milei busca la reelección, La Libertad Avanza difícilmente acepte discutir quién encabeza la fórmula presidencial. El PRO tendría entonces que decidir si acompaña formalmente al Presidente, consigue lugares dentro de una coalición o conserva un candidato propio.
En la Ciudad la negociación será todavía más difícil, porque Jorge Macri pretende continuar y los libertarios quieren disputar el gobierno porteño.
En la provincia deberán resolver quién lidera la fórmula opositora al peronismo.
Y posteriormente habrá que distribuir candidaturas legislativas, intendencias y lugares dentro de una eventual coalición nacional.
Por eso la reunión del jueves no cerrará prácticamente ninguno de los problemas centrales. Su importancia está en otra cosa: es la primera vez en meses que las máximas conducciones de ambos espacios reconocen formalmente que vale la pena intentar resolverlos juntas.
De socios fundacionales a competidores y nuevamente a la mesa
La relación entre Milei y Macri tiene además una historia que comenzó mucho antes de esta negociación. Después de la primera vuelta presidencial de 2023, cuando Patricia Bullrich quedó fuera del balotaje, Macri y la entonces candidata del PRO respaldaron públicamente a Milei frente a Sergio Massa. Ese apoyo fue fundamental para construir la coalición social y política que terminó llevando al libertario a la Presidencia.
Posteriormente numerosos dirigentes provenientes del PRO ingresaron al gobierno de Milei y el partido amarillo proporcionó votos esenciales en el Congreso.
Pero el entendimiento inicial nunca llegó a convertirse en una coalición formal.
Milei decidió construir su propio partido nacional, Karina avanzó sobre territorios históricamente macristas y el PRO comenzó a perder dirigentes frente al crecimiento libertario. De aliados contra el kirchnerismo pasaron progresivamente a competir por representar al mismo sector del electorado.
El nuevo diálogo intenta corregir esa dinámica antes de 2027.
Una negociación que puede rediseñar todo el espacio no peronista
La conversación entre Mauricio Macri y Karina Milei todavía está lejos de constituir un pacto. No existe una fórmula presidencial compartida, no está resuelto el futuro de Jorge Macri, no existe reparto de candidaturas y las diferencias políticas acumuladas durante tres años siguen presentes.
Pero la señal es relevante porque hace apenas semanas sectores libertarios descartaban negociar la Ciudad y dirigentes del PRO discutían cómo recuperar una identidad propia. Ahora los cuatro principales operadores de ambos espacios se sentarán alrededor de la misma mesa por mandato directo de Macri y Karina.
La negociación determinará bastante más que una eventual lista electoral.
Para Javier Milei, puede significar consolidar detrás de su reelección prácticamente todo el electorado de centroderecha y aprovechar una estructura territorial que su partido todavía está construyendo.
Para Mauricio Macri, puede ser la oportunidad de preservar influencia dentro del próximo armado de poder, pero también representa el riesgo de transformar definitivamente al PRO en un socio menor de La Libertad Avanza.
Y para Jorge Macri, la discusión puede definir directamente si consigue competir por otro mandato en la Ciudad o si debe enfrentar a un candidato libertario por el control del distrito que el PRO gobierna desde hace dos décadas.
La primera reunión todavía no definirá ese futuro. Pero después del contacto entre Macri y Karina Milei, la posibilidad de una gran confluencia PRO–La


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