
Los estudiantes derrotan a Vučić en Serbia: cómo una protesta anticorrupción terminó con 14 años de poder
Alejandro CabreraSerbia acaba de protagonizar uno de los cambios políticos más inesperados de Europa. Un movimiento construido alrededor de protestas estudiantiles consiguió derrotar en las urnas al aparato que gobernó el país durante aproximadamente 14 años.
Con casi todo el escrutinio completado, la Lista Estudiantil obtuvo alrededor del 52,7% de los votos y 139 de los 250 diputados, mientras la alianza vinculada con Aleksandar Vučić quedó cerca del 39,2%.
El resultado ofrece a los estudiantes una mayoría parlamentaria suficiente para intentar formar Gobierno y abre una etapa completamente nueva para un país que durante años mantuvo un delicado equilibrio entre Rusia, China y la Unión Europea.
Las claves
La Lista Estudiantil consiguió aproximadamente 52,7% y 139 diputados.
El espacio de Vučić obtuvo alrededor de 39,2% y 97 bancas.
El movimiento nació después del derrumbe de la estación ferroviaria de Novi Sad, donde murieron 16 personas.
Las protestas denunciaron corrupción, contratos opacos y falta de controles estatales.
Vučić fue durante años uno de los principales aliados políticos de Vladimir Putin en Europa.
Los estudiantes prometen combatir la corrupción y fortalecer las instituciones, aunque todavía no plantean una ruptura directa con Rusia.
De una tragedia ferroviaria a una rebelión política
Todo comenzó en noviembre de 2024, cuando una estructura de hormigón de la estación ferroviaria de Novi Sad se derrumbó sobre las personas que se encontraban debajo.
La estación había sido recientemente remodelada y la tragedia provocó una pregunta que rápidamente se transformó en un reclamo político: cómo podía colapsar una obra recién renovada y quién era responsable.
Los estudiantes comenzaron a exigir contratos, documentación pública y explicaciones. Poco después, las protestas incorporaron denuncias sobre corrupción, concentración del poder, falta de independencia institucional y favoritismo hacia empresas vinculadas con el Estado.
El movimiento creció durante meses mediante bloqueos universitarios, marchas y recorridas por distintas ciudades. A diferencia de la oposición tradicional, no construyó su campaña alrededor de un único dirigente.
El final de una era para Vučić
Aleksandar Vučić es la figura central de la política serbia desde hace más de una década.
Fue viceprimer ministro, primer ministro y presidente, y logró mantener una amplia estructura territorial y electoral mientras presentaba a Serbia como un país capaz de relacionarse simultáneamente con Bruselas, Moscú y Pekín.
Sus partidarios destacan inversiones, infraestructura y estabilidad económica. Sus adversarios lo acusan de haber concentrado progresivamente el poder sobre instituciones, medios de comunicación y empresas estatales.
La derrota marca el mayor golpe político de su carrera.
Vučić reconoció el resultado, aunque dejó claro que su espacio continuará activo desde la oposición. Con casi el 40% de los votos, su partido conserva además una base electoral enorme.
El gran aliado de Putin en los Balcanes
La elección también tiene una dimensión geopolítica.
Vučić fue durante años uno de los interlocutores europeos más confiables para Vladimir Putin.
Serbia condenó formalmente la invasión rusa de Ucrania, pero evitó sumarse a las sanciones occidentales contra Moscú y mantuvo una fuerte dependencia del gas ruso.
Esa relación permitió a Putin conservar un socio importante dentro de Europa en momentos en que buena parte del continente rompía vínculos políticos y económicos con el Kremlin.
La salida de Vučić significa, por lo tanto, la pérdida de un aliado personal y previsible para Moscú.
Pero Serbia no se convirtió automáticamente en antirrusa
La victoria estudiantil no implica necesariamente un giro inmediato hacia Occidente.
El nuevo movimiento no hizo campaña prometiendo sancionar a Rusia ni romper sus relaciones energéticas con Moscú.
Su prioridad fue otra: corrupción, transparencia y funcionamiento del Estado.
Dentro de la Lista Estudiantil conviven posiciones progresistas, liberales, conservadoras y nacionalistas. También mantienen una postura dura respecto de Kosovo y todavía no definieron una política exterior completamente nueva.
Por eso, el resultado complica a Rusia, pero no garantiza que Serbia se transforme en un aliado automático de la Unión Europea.
Europa ve una oportunidad
Serbia es candidata a ingresar a la Unión Europea desde hace años, aunque su proceso permanece prácticamente estancado.
Bruselas reclama reformas sobre independencia judicial, libertad de prensa y corrupción, además de una normalización de las relaciones con Kosovo.
El nuevo Gobierno podría avanzar con mayor rapidez en las reformas institucionales.
El problema seguirá siendo Kosovo, cuya independencia Serbia continúa rechazando. Esa posición también es respaldada por Rusia y China.
Ahora empieza la parte más difícil
El movimiento estudiantil consiguió derrotar a un sistema político muy consolidado. Ahora deberá demostrar que puede gobernar.
Deberá elegir un primer ministro, formar un gabinete, administrar la economía y decidir cómo manejar las relaciones con Rusia, China y la Unión Europea.
La victoria electoral cierra una etapa, pero abre una incógnita todavía mayor.
Una protesta que comenzó exigiendo explicaciones por una tragedia ferroviaria terminó sacando del poder a uno de los aliados más importantes de Putin en Europa. Serbia cambió de Gobierno; ahora falta saber cuánto cambiará realmente su lugar dentro del mapa geopolítico europeo.


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