Quién va a gobernar Israel: Netanyahu sigue, pero Eisenkot tiene una vía para sacarlo del poder

Israel terminó las elecciones sin una mayoría clara. El bloque de Benjamin Netanyahu obtuvo 53 diputados, la oposición encabezada por Gadi Eisenkot quedó con 48 y los partidos árabes alcanzaron un récord de 19 bancas. Netanyahu continuará como primer ministro interino mientras comienzan las negociaciones, pero necesita ocho diputados adicionales para seguir gobernando. Eisenkot tiene una mayoría matemática junto a los partidos árabes, aunque convertirla en una coalición real será políticamente mucho más difícil.
Mundo29 de octubre de 2026Alejandro CabreraAlejandro Cabrera

Israel ya conoce prácticamente la composición de su próximo Parlamento, pero todavía no sabe quién será su próximo primer ministro.

El resultado dejó 53 bancas para el bloque de Netanyahu, 48 para la oposición encabezada por Eisenkot y 19 para Ra'am y la Lista Conjunta, las dos fuerzas de mayoría árabe.

La mayoría necesaria para formar Gobierno es de 61 diputados.

Por eso nadie ganó realmente.

Las claves

  • Netanyahu tiene 53 diputados y necesita ocho más.

  • Eisenkot reúne 48 dentro de su actual bloque.

  • Los partidos árabes consiguieron 19 bancas, su mejor resultado histórico.

  • Eisenkot podría llegar matemáticamente a 67 diputados con apoyo árabe.

  • Varios partidos opositores prometieron durante la campaña no gobernar dependiendo de fuerzas árabes.

  • Netanyahu continúa como primer ministro interino hasta que se forme otro Gobierno.

  • Una coalición amplia entre Likud y sectores opositores también sería posible.

  • Si todas las negociaciones fracasan, Israel podría volver nuevamente a elecciones.

Netanyahu ganó la elección, pero no puede gobernar solo

El Likud volvió a ser el partido más grande de Israel y Netanyahu consiguió un resultado mejor de lo que anticipaban muchas encuestas.

Pero sus socios perdieron suficientes diputados como para destruir la mayoría que sostenía al actual Gobierno.

Su bloque quedó en 53 bancas.

Para volver a ser investido necesita convencer a ocho diputados de la oposición para que cambien de posición o conseguir que algún partido completo rompa con Eisenkot.

Netanyahu ya dejó claro que pretende mantener su alianza con la derecha religiosa, Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich.

Eso limita sus opciones.

Eisenkot tiene los números, pero no necesariamente los aliados

La aritmética favorece potencialmente a Gadi Eisenkot.

Si los 48 diputados de su bloque alcanzaran un acuerdo con los 19 legisladores árabes, sumarían 67 bancas, seis más de las necesarias.

Sería suficiente para terminar con el Gobierno de Netanyahu.

El problema aparece dentro de la propia oposición.

Naftali Bennett, Avigdor Lieberman y otros dirigentes hicieron campaña prometiendo no depender de la Lista Conjunta o de partidos árabes para gobernar.

Romper esa promesa apenas después de las elecciones tendría un costo político importante.

El líder de los Demócratas, Yair Golan, ya comenzó a defender públicamente una negociación con las fuerzas árabes.

Eisenkot todavía debe decidir hasta dónde está dispuesto a avanzar.

Los partidos árabes tienen la llave

El resultado electoral transformó a Ra'am y a la Lista Conjunta en actores centrales.

Juntas poseen 19 diputados.

Mansour Abbas, líder de Ra'am, ya tiene experiencia negociando con partidos judíos: su formación integró en 2021 la coalición que consiguió sacar temporalmente a Netanyahu del poder.

La Lista Conjunta presenta mayores dificultades por sus posiciones sobre el conflicto palestino y por el rechazo que genera entre sectores de derecha y centroderecha.

Una alternativa sería que las fuerzas árabes no ingresen formalmente al Gobierno, pero permitan desde afuera la investidura de Eisenkot.

Ese modelo reduciría algunas resistencias, aunque seguiría siendo presentado por Netanyahu como un Gobierno dependiente del voto árabe.

Netanyahu intenta impedir justamente ese acuerdo

Las primeras horas posteriores a las elecciones ya mostraron cuál será la estrategia del primer ministro.

Netanyahu comenzó a cuestionar el resultado obtenido por los partidos árabes y denunció presuntas irregularidades electorales sin presentar hasta ahora pruebas de un fraude generalizado.

Las autoridades electorales rechazaron que exista evidencia de una manipulación sistemática.

La ofensiva tiene también una explicación política.

Si Netanyahu consigue convertir cualquier pacto entre Eisenkot y las fuerzas árabes en algo demasiado costoso para Bennett, Lieberman u otros sectores opositores, puede bloquear la única mayoría evidente existente en la Knesset.

Y mientras nadie consiga reemplazarlo, Netanyahu continúa gobernando.

Una gran coalición también está sobre la mesa

Existe otro escenario: un Gobierno de unidad nacional.

Likud y varios partidos opositores podrían superar ampliamente los 61 diputados y construir una mayoría sin depender de los partidos árabes ni de los sectores más radicales de la actual coalición.

Sobre el papel sería probablemente la fórmula más estable.

Políticamente es extremadamente difícil.

La oposición hizo campaña precisamente para terminar con Netanyahu, mientras el primer ministro acaba de prometer a Ben-Gvir y Smotrich que permanecerán juntos.

Para que exista una coalición amplia, alguna de esas promesas tendría que romperse.

Una crisis militar o meses de bloqueo político podrían volver ese escenario más atractivo.

Y si nadie cede, Israel vuelve a votar

Israel conoce perfectamente este problema.

Entre 2019 y 2022 celebró cinco elecciones porque los partidos fueron incapaces de construir mayorías estables.

Puede volver a ocurrir.

Cuando los resultados sean oficiales, el presidente Isaac Herzog consultará con los distintos partidos y encargará la formación del Gobierno al dirigente que considere con mayores posibilidades.

El candidato tendrá varias semanas para intentar conseguir 61 apoyos.

Si fracasa, otro diputado podrá intentarlo.

Si tampoco aparece una mayoría, habrá nuevas elecciones.

Entonces, ¿quién tiene hoy más posibilidades?

La respuesta depende de distinguir quién gobierna ahora de quién puede formar el próximo Gobierno.

Ahora seguirá gobernando Benjamin Netanyahu, porque continuará como primer ministro interino durante todas las negociaciones.

Pero no tiene asegurado otro mandato.

Eisenkot posee una combinación matemática más sencilla: oposición más partidos árabes supera claramente los 61. Su problema es conseguir que todos los integrantes de ese bloque acepten políticamente la fórmula.

Netanyahu tiene una aritmética peor, pero una ventaja enorme: ya está en el poder y solo necesita impedir que sus adversarios se pongan de acuerdo.

Ese puede terminar siendo el factor decisivo.

Israel votó contra la continuidad de la actual mayoría, pero no eligió claramente una alternativa. Netanyahu necesita sumar ocho diputados; Eisenkot necesita convencer a su propia oposición de aceptar el apoyo árabe. Hasta que alguno lo consiga, el hombre que seguirá ocupando la oficina del primer ministro será Netanyahu.

Te puede interesar
BIBI

Israel queda sin ganador: Netanyahu lidera el escrutinio, pero los partidos árabes tienen la llave del Gobierno

Alejandro Cabrera
Mundo28 de octubre de 2026
Benjamin Netanyahu salió fortalecido como líder de la principal fuerza israelí, pero todavía está lejos de asegurarse otro mandato. Con el 85,6% del total de votos contabilizado, su bloque reúne 53 diputados, frente a 48 de la oposición encabezada por Gadi Eisenkot y 19 de los partidos árabes. La mayoría se encuentra en 61 y todavía faltan alrededor de 600.000 votos especiales, incluidos los de soldados. Israel entra así en una negociación donde prácticamente todos los escenarios siguen abiertos.
Magyar

Hungría después de Orbán: vuelve a Europa, investiga al viejo poder y empieza a desmontar 16 años de sistema

Alejandro Cabrera
Mundo26 de octubre de 2026
Seis meses después de la derrota de Viktor Orbán, Hungría atraviesa su mayor transformación política desde 2010. El Gobierno de Péter Magyar recompuso rápidamente la relación con la Unión Europea, consiguió destrabar €16.400 millones que permanecían congelados y abrió investigaciones sobre figuras centrales del antiguo oficialismo.
Lula

Lula ganó en Brasil y consiguió un cuarto mandato histórico

Alejandro Cabrera
Mundo25 de octubre de 2026
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil este domingo 25 de octubre, tras derrotar a Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta que mantuvo en suspenso a la mayor economía de América Latina. Con aproximadamente el 51,77% de los votos frente al 48,23% de su adversario, Lula consiguió revertir la derrota sufrida en primera vuelta y aseguró un cuarto mandato histórico. Su victoria representa un nuevo revés para el bolsonarismo y plantea un desafío para Donald Trump, aunque el presidente brasileño deberá enfrentar un Congreso de mayoría conservadora y una economía atravesada por importantes dificultades.
Lo más visto
Brasil

Brasil llega al domingo partido al medio: Lula y Flávio Bolsonaro empatan 50-50 y crece la tensión por el resultado

Alejandro Cabrera
Mundo23 de octubre de 2026
Brasil elegirá presidente este domingo 25 de octubre en una de las elecciones más ajustadas de su historia reciente. El último Datafolha coloca a Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro exactamente empatados con 50% de los votos válidos, mientras otros estudios mantienen ventajas mínimas para el candidato del Partido Liberal. 
Fantasma

UN FANTASMA RECORRE LAS DEMOCRACIAS

Alejandro Cabrera
Opinión24 de octubre de 2026
En todo el mundo observamos cómo se deteriora la calidad democrática. Al mismo tiempo,
la xenofobia y la islamofobia ganan terreno y se extienden a través de un pensamiento que
atraviesa clases sociales, géneros y fronteras nacionales.
Magyar

Hungría después de Orbán: vuelve a Europa, investiga al viejo poder y empieza a desmontar 16 años de sistema

Alejandro Cabrera
Mundo26 de octubre de 2026
Seis meses después de la derrota de Viktor Orbán, Hungría atraviesa su mayor transformación política desde 2010. El Gobierno de Péter Magyar recompuso rápidamente la relación con la Unión Europea, consiguió destrabar €16.400 millones que permanecían congelados y abrió investigaciones sobre figuras centrales del antiguo oficialismo.