
Loris Zanatta: "El populismo transforma la política en religión"
Alejandro Cabrera
Loris Zanatta, reconocido historiador y especialista en populismos latinoamericanos, visitó el canal NewsBA para ofrecer una extensa entrevista sobre el presente político argentino y los desafíos institucionales que atraviesa el país. En un diálogo lúcido y profundo, Zanatta repasó conceptos clave del populismo, su relación con la historia argentina, el debilitamiento de las instituciones republicanas y el rol del peronismo en la construcción del Estado nacional.
Desde el comienzo, el profesor remarcó que todos los populismos comparten un patrón común, aunque sus contenidos específicos varíen según el contexto. "Todos repiten una estructura: la idea de un pueblo puro, originario, que fue corrompido por la historia y que necesita de un redentor para volver a esa pureza inicial. Es una visión religiosa de la política", explicó Zanatta, estableciendo así un puente entre el populismo y las tradiciones escatológicas de salvación.
En este marco, se refirió también al surgimiento de liderazgos fuertes como una constante en estos procesos: "Vemos cómo se apela a figuras mesiánicas, que dicen interpretar la voluntad de ese pueblo elegido y actúan por encima de las instituciones. Esto debilita la democracia liberal y favorece sistemas autocráticos".
Zanatta trazó un paralelismo entre estos liderazgos y el caso argentino actual. "Milei no es ajeno a esta lógica. Aunque sus fines puedan parecer distintos –liberación del mercado, individualismo económico–, comparte con otros populismos el formato: un líder que apela al pueblo verdadero contra las elites corruptas", sostuvo.
También señaló que tanto el kirchnerismo como el mileísmo, aunque de signos opuestos, comparten rasgos fundamentales. "Ambos necesitan construir un enemigo absoluto, ya sea la casta o el imperialismo, para justificar su poder absoluto. La política se convierte así en una guerra santa".
Sobre el debilitamiento institucional, Zanatta fue claro: "El presidente debe dar el ejemplo de respeto a las normas. Cuando el primer mandatario es el principal insultador, se debilita el contrato democrático y se alienta la violencia simbólica y real".
En otro momento de la entrevista, el historiador recordó su formación en una familia comunista y cómo en el pasado incluso los partidos más dogmáticos mantenían un sentido de responsabilidad pedagógica: "Hoy, los dirigentes solo bajan línea para movilizar. Ya no forman. Solo polarizan".
Zanatta también vinculó las lógicas actuales con las prácticas del viejo peronismo. "La cultura política de Milei tiene muchos elementos heredados del peronismo tradicional. Su desprecio por la institucionalidad, la concentración del poder, el rol de una familia como centro del poder ejecutivo: todo eso tiene una matriz conocida".
A lo largo de la charla, se mostró crítico del uso del lenguaje. "Las palabras son poder. Adueñarse del concepto de justicia social, por ejemplo, es una forma de definir el bien y excluir a los demás como enemigos de ese bien. Es una lógica peligrosa y sectaria".
Zanatta también criticó la falta de debate en el peronismo actual: "Un partido que perdió elecciones, que cayó al 15%, no se interroga sobre nada. No hay autocrítica ni debate. Eso muestra que nunca fue un partido en sentido moderno, sino un movimiento de fe".
Consultado sobre el ascenso de Kicillof y el retroceso de Cristina Fernández, opinó: "El peronismo se está despoblando de pueblo. La izquierda que queda con el sello no representa más a las bases. Y la derecha peronista se está alineando con el gobierno actual".
Sobre la Iglesia y su rol, Zanatta explicó que históricamente intentó ubicarse por encima de las disputas políticas. Pero hoy enfrenta un dilema: "Milei tiene un discurso escatológico que interpela a sectores religiosos populares. Es un desafío para la Iglesia, que deberá decidir si se acerca o confronta".
Respecto del Papa Francisco, sostuvo que su debilitamiento personal también debilita su capacidad de influencia, aunque dejó sembrado un legado episcopal afín a su visión en Argentina. "La Iglesia intentará influenciar a Milei desde dentro y al mismo tiempo reorganizar una oposición basada en valores tradicionales".
Zanatta fue más allá y habló de la necesidad de un peronismo reformado: "No soy peronista, pero el país necesita un peronismo moderno, institucionalizado, democrático. Mientras siga siendo una religión sin partido, el sistema político argentino no podrá fortalecerse".
En cuanto a la comparación con otras democracias, fue contundente: "Estados Unidos tiene anticuerpos más fuertes. La justicia pone límites. En Argentina, las instituciones son más débiles y el peligro de autoritarismo es mayor".
Cerrando la entrevista, el historiador reafirmó su preocupación: "Los extremos se alimentan. Milei necesita a Cristina, Cristina necesita a Milei. Mientras tanto, el país pierde oportunidades de construir consensos democráticos".
Finalmente, dejó un mensaje claro sobre el rol de los ciudadanos: "Hay que salir de la lógica religiosa de la política. Recuperar la razón, el debate, la tolerancia. Solo así la democracia argentina podrá salir del laberinto".


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