
Kicillof llama a dejar la grieta peronista y encarar la campaña con gestión
Alejandra Larrea
En la sede del gobierno provincial, Axel Kicillof sorprendió con un mensaje claro y estratégico: pidió posponer las diferencias dentro del peronismo y enfocarse en mostrar gestión. En una frase poderosa, advirtió que “mucha gestión es campaña”, marcando un cambio de tono frente al enfrentamiento interno por las candidaturas en la provincia.
Esta señal política busca, por un lado, apuntalar la cohesión del frente “Fuerza Patria” y, por otro, proyectar al gobernador como el rostro del peronismo responsable, más allá del ruido partidario. En medio de intensas negociaciones y miradas cruzadas, Kicillof apuesta a la gestión para ganarse confianza electoral.
Desde el escenario legislativo y los corralones provinciales, Kicillof estableció un nuevo eje en el discurso peronista bonaerense. Llamó a no desgastarse en internas que distraen del compromiso principal: gestionar. En una síntesis que fue celebrada por intendentes e inquietante para el kirchnerismo, el gobernador insistió en que construir a futuro es dejar las diferencias para después.
El anuncio llega en un contexto de alta tensión: la unidad del PJ bonaerense estuvo al borde del colapso hasta un acuerdo de último momento que evitó rupturas y selló acuerdos en la madrugada nexofin.com+15Clarin+15Clarin+15Clarin. La movida queda envuelta en una maniobra política: alinear a Massa, Máximo y La Cámpora debajo del paraguas “Fuerza Patria”, evitando que la pulseada por candidaturas contamine el mensaje colectivo.
“Gobernar es la campaña”, reiteró Kicillof, recordándole a su espacio que la fórmula para recuperar votos no está en la retórica, sino en mostrar resultados: escuelas, hospitales, obras hídricas y seguridad. La frase evidencia una estrategia: salir del ring de las disputas partidarias para situarse en la cancha de la acción cotidiana.
La reacción no tardó. Sectores kirchneristas, con Máximo Kirchner al frente, aceptaron la tregua, aunque mantienen reservas sobre el liderazgo y el rol del gobernador El PaísClarin. Desde el massismo y los intendentes, la jugada es bienvenida: impulsa herramientas administrativas en lugar de internas emocionales.
Pero la advertencia también incluye una voz potente: si la gestión no llega, la campaña se desmorona. Es una advertencia directa para quienes temían que el cierre de listas fuera solo un trampolín retórico. Ahora, la dimensión territorial, burocrática y de obra se convierte en el campo de batalla electoral.
Con este giro discursivo, Axel Kicillof intenta posicionarse como un articulador que trasciende facciones y se ancla en la gestión. La consigna es clara: el kirchnerismo, el massismo y el kicillofismo tienen tarea común, y gobernar juntos es la clave para revertir la racha en las urnas bonaerenses.
Lo que venga en las próximas semanas –con apertura de campañas y presentación de propuestas– será el termómetro de esta estrategia. Si “mucho gestionar” efectivamente empieza a sumar votos, Kicillof podría consolidarse como el líder capaz de unir al peronismo detrás de una gestión eficaz. Si no, toda la cohesión podría quedar en una frase lista para repetir… pero vacía de impacto electoral.


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