
Javier Milei cerró su campaña en Rosario: “El domingo empieza la reconstrucción definitiva de la Argentina”
Alejandro Cabrera
Con banderas violetas y cánticos que se extendieron hasta entrada la noche, Javier Milei cerró la campaña electoral de La Libertad Avanza en Rosario, la ciudad que eligió como símbolo del interior productivo y rebelde. A tres días de las elecciones legislativas, el mandatario desplegó un acto multitudinario en Plaza España, donde confluyeron militantes libertarios, dirigentes provinciales, influencers y buena parte de su gabinete nacional.
El escenario fue simple pero contundente: el Presidente en el centro, los ministros a los costados y una pantalla gigante con la consigna “Defender la libertad, profundizar el cambio”. La puesta buscó mostrar cohesión y energía, en un momento clave para el oficialismo, que necesita consolidar su mayoría en el Congreso y mostrar gobernabilidad tras un año de gestión atravesado por turbulencias internas y desafíos económicos.
Milei apareció pasadas las seis de la tarde, recibido por aplausos y banderas argentinas. Su discurso duró poco más de cuarenta minutos, en los que combinó arenga política, balance de gestión y tono profético. “El domingo empieza la reconstrucción definitiva de la Argentina. Lo que iniciamos hace un año no tiene marcha atrás”, lanzó ante una multitud que coreaba su nombre.
En su mensaje, volvió a apuntar contra lo que llama “la casta política”, a la que acusó de intentar frenar las reformas impulsadas por su gobierno. “Nos quieren hacer creer que no se puede cambiar, que hay que seguir dependiendo del Estado y de los privilegios de siempre. Pero nosotros ya demostramos que el poder está en la gente, no en los burócratas”, sostuvo.
El acto, pensado más como una demostración de fuerza que como un mitin tradicional, tuvo un tono emocional y de reafirmación ideológica. Milei apeló a su electorado con las mismas banderas que lo llevaron a la presidencia: el orden fiscal, la reducción del gasto público, la apertura comercial y la batalla cultural contra el colectivismo. “Argentina se va a liberar del yugo de los parásitos del Estado. Vinimos a cambiarlo todo y lo estamos haciendo”, repitió entre aplausos.
A su lado, la vicepresidenta Victoria Villarruel acompañó en silencio, mientras los ministros más cercanos —Luis Caputo, Sandra Pettovello, Mariano Cúneo Libarona y Patricia Bullrich— observaban atentos. La foto final del acto, con todos sobre el escenario, buscó disipar los rumores de tensiones internas que circularon en las últimas semanas por los cambios ministeriales.
El Presidente aprovechó la ocasión para enviar un mensaje a los indecisos y a los votantes del centro: “No se trata de Milei o de otro, se trata de elegir entre la libertad o el sometimiento, entre el trabajo y el privilegio. No hay medias tintas: o seguimos avanzando o volvemos al pantano del pasado”.
El cierre de campaña tuvo además un componente simbólico: Rosario es la cuna de grandes movimientos políticos argentinos y, al mismo tiempo, uno de los epicentros de la crisis de seguridad y violencia urbana. En ese contexto, Milei eligió la ciudad para proyectar una imagen de cercanía con el interior y con los sectores productivos. “Rosario representa el espíritu del cambio: la gente que trabaja, que produce, que no vive del Estado”, dijo.
El discurso incluyó también referencias a la situación económica. El mandatario defendió su programa de ajuste, afirmó que la inflación “está bajo control” y prometió que el segundo año de gestión traerá “el despegue”. “Estamos ordenando lo que otros destruyeron durante décadas. Este esfuerzo va a valer la pena. Los argentinos van a volver a creer en su moneda y en su país”, aseguró.
La multitud respondió con consignas como “¡Viva la libertad, carajo!” y “¡No volvemos más!”. El clima fue de celebración, aunque el trasfondo político es de alta tensión. Las elecciones del domingo serán decisivas para el equilibrio de poder: el oficialismo necesita sumar bancas en ambas cámaras para sostener su agenda de reformas y evitar bloqueos legislativos.
El cierre de campaña buscó, además, dejar una imagen de control y confianza tras semanas de rumores sobre cambios de gabinete y renuncias en áreas sensibles. Milei, consciente de que la estabilidad de su gobierno se mide tanto en votos como en expectativas, apeló a su carisma y a su relato de ruptura. “Los argentinos ya no somos esclavos del miedo. Somos un pueblo que eligió ser libre. Y este domingo, con cada voto, vamos a gritarlo más fuerte que nunca”, concluyó, levantando una bandera argentina.
El acto cerró con fuegos artificiales y una versión instrumental de “Panic Show”, la canción de La Renga que acompañó su irrupción política. Mientras se retiraba, Milei saludó a los militantes con su habitual gesto del “león”, símbolo de fuerza y determinación. Rosario fue su último escenario antes del veredicto electoral: una postal calculada, entre la épica libertaria y la necesidad de consolidar poder.


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