
Encuestas 2027: Milei sigue primero, Kicillof acorta distancias, Bregman crece y el peronismo federal no despega
Alejandro CabreraA más de un año de las elecciones presidenciales, las encuestas argentinas coinciden en una conclusión y discrepan en casi todas las cifras: Javier Milei continúa siendo el candidato individual con mayor intención de voto, pero dejó de controlar cómodamente el escenario político.
El Presidente conserva un piso cercano a un tercio del electorado, suficiente para encabezar una primera vuelta con la oposición fragmentada. Sin embargo, la mayoría de los estudios también registra que su imagen negativa supera claramente a la positiva y que entre el 54% y el 60% de los argentinos desea un cambio de gobierno.
Axel Kicillof es el dirigente que más se beneficia de ese desgaste. Cuando aparece como único candidato fuerte del peronismo, queda a pocos puntos de Milei y llega prácticamente empatado a una segunda vuelta. Cuando las encuestas incluyen simultáneamente a Cristina Kirchner, ambos se dividen casi en partes iguales el voto opositor y despejan el camino para la reelección libertaria.
Myriam Bregman representa el fenómeno más novedoso: en algunas mediciones lidera el ranking de imagen positiva, pero todavía convierte solo una porción de esa valoración en votos. El denominado peronismo federal, en cambio, conserva dirigentes con buena imagen en sus provincias, aunque no logra transformarlos en una candidatura nacional competitiva.
La siguiente proyección no debe interpretarse como un promedio matemático definitivo. Las consultoras realizan preguntas diferentes, presentan distintos candidatos, utilizan muestras y metodologías propias y, en algunos casos, proyectan indecisos mientras otras mantienen esa categoría abierta. Se trata de una síntesis de los principales estudios publicados desde fines de junio hasta el 3 de agosto.
Imagen nacional: Bregman y Kicillof mejor valorados, pero Milei conserva el voto más firme
La imagen de Javier Milei se mueve actualmente dentro de una franja aproximada de entre 30% y 42% de valoración positiva, según la consultora y la forma de realizar la pregunta.
Management & Fit lo ubicó en 30,3% de positiva, mientras AtlasIntel lo midió alrededor del 40% y Aresco registró cerca de 42% de aprobación o valoración favorable de su gestión. En prácticamente todos los casos, el rechazo supera el 50% y puede acercarse al 60%.
Una proyección razonable coloca hoy a Milei cerca del 36% o 38% de imagen positiva nacional, contra una negativa de entre 54% y 59%.
Esto no significa que el Presidente tenga solamente ese porcentaje de votos. Su fortaleza consiste en que conserva un núcleo más disciplinado que el de sus adversarios: una persona puede tener una valoración regular o incluso parcialmente negativa de su gestión y, aun así, elegirlo frente a una opción peronista.
Kicillof aparece mejor posicionado en imagen que en intención de voto nacional.
Opina Argentina lo ubicó con 44% de valoración positiva y 52% de negativa. Management & Fit registró una positiva del 34,1%, aunque suficiente para colocarlo primero entre los dirigentes medidos por esa consultora.
La síntesis permite proyectarlo en una franja cercana al 38% o 42% de imagen positiva, con un rechazo de alrededor del 50%. Su principal limitación sigue siendo territorial: obtiene sus mejores registros en Buenos Aires y en segmentos identificados con el peronismo, pero enfrenta niveles de rechazo mucho mayores en Córdoba, Mendoza y varias provincias del centro del país.
Bregman es el caso más particular.
La dirigente del Frente de Izquierda alcanzó entre 42% y 46% de imagen positiva en distintas mediciones y llegó a encabezar algunos rankings nacionales. Parte de ese resultado surge de su coherencia opositora, su nivel de exposición durante los debates y un rechazo comparativamente menor al que soportan Milei, Kicillof y Cristina Kirchner.
Sin embargo, la valoración favorable no equivale automáticamente a intención de voto. Muchos encuestados pueden considerar positivamente su actuación, pero elegir a un candidato con mayores posibilidades de llegar al Gobierno.
Por eso, una imagen superior al 40% termina convirtiéndose, por ahora, en un caudal electoral de entre 7% y 10%.
Cristina Kirchner mantiene una valoración positiva de aproximadamente entre 33% y 40%, pero también concentra uno de los rechazos más altos del sistema político.
Su saldo continúa siendo claramente negativo y su techo electoral parece mucho más rígido que el de Kicillof. La expresidenta conserva capacidad para ordenar al kirchnerismo y competir dentro del universo peronista, pero encuentra dificultades para incorporar votantes independientes o provenientes del centro.
La última encuesta de CB Global Data mostró que el 60% se opone completamente a que sea habilitada para competir en 2027. Al mismo tiempo, dentro del electorado identificado con el peronismo y el kirchnerismo, CFK obtiene 46,8% frente al 39% de Kicillof.
Su problema no es desaparecer: es que sigue siendo muy fuerte dentro de su espacio y muy rechazada fuera de él.
No existe una única cifra seria de imagen para el “peronismo federal”, porque no constituye todavía una candidatura ni una organización nacional unificada.
Juan Schiaretti, Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro tienen niveles elevados de aprobación en sus propios distritos. Pullaro, por ejemplo, superó el 50% de imagen positiva en Santa Fe. Pero ese reconocimiento local no se traslada automáticamente al plano nacional.
La proyección más prudente es que sus dirigentes tienen menos rechazo que Milei, Kicillof o CFK, pero también mucho menos conocimiento. Una imagen aparentemente equilibrada puede esconder que una parte considerable del país todavía no tiene una opinión definida sobre ellos.
Intención de voto nacional: Milei primero, pero depende de la división peronista
El promedio de trece consultoras difundido en julio ubicó a Milei con 33,1% de intención de voto y a Kicillof con 25,7%. Bregman apareció tercera con 9,6%, seguida por Mauricio Macri con 6,6% y Schiaretti con 5,3%.
Ese promedio incluía encuestas muy diferentes y, en varios casos, medía por separado al kirchnerismo, el peronismo no kirchnerista y otras expresiones opositoras. Por eso favorece al candidato que concentra prácticamente toda la oferta de La Libertad Avanza.
Proyección Consultores encontró un escenario bastante más ajustado.
En su estudio de julio, La Libertad Avanza alcanzó el 34,8% y Fuerza Patria el 33,7%. Cuando la pregunta fue por candidatos, Milei obtuvo 33,7% y Kicillof 32,1%. Bregman llegó al 6,9% y Pullaro al 3,7%.
En un eventual balotaje, Milei y Kicillof quedaron exactamente empatados en 39,9%, con 13,7% de voto en blanco y 6,5% de indecisos. La diferencia entre ambos quedó muy por debajo del margen de error.
Aresco presentó un escenario más favorable para el oficialismo al proyectar los indecisos: Milei alrededor del 40%, Kicillof con 30,4%, Bregman con 8,9% y Schiaretti con 6,6%.
La medición muestra que Milei podría acercarse al porcentaje necesario para intentar evitar una segunda vuelta. Pero también señala que su principal riesgo no está necesariamente en la primera vuelta, sino en un balotaje donde el voto negativo puede pesar más que la adhesión original.
CB Global Data introdujo a Cristina Kirchner dentro del escenario y mostró con claridad cómo la interna peronista beneficia al Presidente.
Milei obtuvo 32,4%; CFK, 15,2%; Kicillof, 14,7%; Bregman, 7,6%, y Victoria Villarruel, 6,4%. La suma de Cristina y Kicillof llega al 29,9%, pero separados ninguno amenaza el primer puesto libertario.
En una segunda vuelta, Milei vencería a CFK por 44,8% contra 39%. Frente a Kicillof, en cambio, la ventaja se reduciría a 43% contra 41,6%, solamente 1,4 puntos y dentro del margen de error.
La encuesta contiene la principal clave para 2027: Milei conserva una ventaja clara cuando el peronismo se divide, pero pierde gran parte de ella cuando enfrenta a un solo candidato opositor competitivo.
Con estas diferencias metodológicas, la proyección nacional más razonable coloca a Milei entre 32% y 36% sin distribuir indecisos, y entre 38% y 41% cuando se proyectan.
Kicillof puede ubicarse entre 26% y 33% si concentra la candidatura peronista. Si compite simultáneamente con CFK, ambos podrían quedar alrededor del 15%.
Bregman se mueve entre 7% y 10%. El peronismo federal, representado principalmente por Schiaretti, Pullaro o alguna construcción de gobernadores, permanece entre 4% y 7%.
El resto se distribuye entre el PRO, otras fuerzas, voto en blanco e indecisos, que en determinadas encuestas representan entre 15% y 25% del total.
Provincia de Buenos Aires: ventaja peronista, pero sin un resultado asegurado
La provincia de Buenos Aires presenta un escenario diferente al nacional.
El relevamiento más reciente de La Tintorería, realizado entre el 20 y el 22 de julio sobre 1.200 casos, ubicó a Kicillof con 43% frente al 40,8% de Milei en un mano a mano. El 16,2% todavía no había definido su voto.
Al proyectar a los indecisos, el gobernador alcanzó el 50% y el Presidente el 47,4%. La diferencia es de apenas 2,6 puntos, por lo que no puede hablarse de una ventaja definitiva.
Cuando se pregunta por espacios políticos, el peronismo obtiene en territorio bonaerense alrededor del 42% con proyección de indecisos, mientras La Libertad Avanza llega al 38,2%.
La izquierda se coloca tercera con 7,4%, el PRO obtiene 5,6% y la UCR registra 3,9%.
Estos resultados permiten proyectar una provincia nuevamente polarizada, pero con una ventaja estructural para el peronismo y Kicillof. La diferencia podría ampliarse en el conurbano y reducirse en el interior bonaerense, donde Milei conserva mejores niveles de apoyo.
Bregman y el Frente de Izquierda presentan en Buenos Aires una intención de voto cercana al 7%, similar a su piso nacional. Su desempeño puede ser especialmente relevante en una segunda vuelta, porque sus votantes no se trasladarían automáticamente al peronismo.
Cristina Kirchner conserva una presencia territorial y simbólica muy fuerte en el conurbano, pero las mediciones recientes no la incluyen de manera sistemática como candidata bonaerense separada de Kicillof. Si ambos compitieran nacionalmente, la división también se reproduciría dentro de la provincia.
El peronismo federal no tiene actualmente una expresión bonaerense comparable con la que posee en Córdoba o Santa Fe. Su proyección provincial debería ubicarse por debajo de su promedio nacional, probablemente entre 2% y 5%, salvo que consiga incorporar intendentes, sectores del massismo, dirigentes radicales o una figura con conocimiento propio.
La proyección de cada dirigente
Milei sigue siendo el favorito para ganar una primera vuelta. Tiene el piso electoral más firme, concentra el voto antiperonista y no enfrenta hasta ahora una candidatura competitiva dentro de su propio espacio.
Su debilidad está en el techo. El rechazo a su gestión y el deseo de cambio superan ampliamente su intención de voto. CB Global Data registró un 54,5% favorable a un cambio de gobierno, mientras otros relevamientos colocan esa demanda cerca del 60%. El Presidente necesita mejorar la situación económica cotidiana o mantener a la oposición fragmentada.
Kicillof es hoy el opositor con mejores posibilidades de disputar la Presidencia. Creció como referencia nacional y pasó del 6% al 34% de menciones espontáneas como líder de la oposición desde el comienzo del gobierno libertario.
Su desafío es doble: imponerse dentro del peronismo sin romper con Cristina Kirchner y ampliar su aceptación fuera de Buenos Aires. Puede competir de igual a igual con Milei en un balotaje, pero todavía no tiene garantizado el ingreso a esa instancia.
Bregman tiene la mejor relación entre valoración personal y rechazo, pero todavía no construyó una mayoría electoral.
Su crecimiento puede llevar a la izquierda a uno de sus mejores resultados presidenciales, en una franja de entre 7% y 10%. También puede complicar al peronismo, porque disputa una parte del voto opositor urbano, juvenil y progresista que Kicillof necesitaría para acercarse a Milei.
CFK mantiene un núcleo de aproximadamente 15% cuando compite junto a Kicillof y puede seguir siendo la dirigente preferida dentro del kirchnerismo. Sin embargo, su rechazo nacional y su inhabilitación judicial hacen que hoy resulte más influyente como conductora y electora interna que como candidata efectiva.
El peronismo federal tiene un electorado potencial, pero todavía no tiene un liderazgo nacional. Schiaretti ronda entre 5% y 7% cuando aparece en las mediciones y Pullaro obtiene entre 3% y 4% en escenarios presidenciales.
Su oportunidad está en el creciente segmento que rechaza tanto a Milei como a Kicillof. Su problema es que todavía no consiguió convencer a ese electorado de que posee una candidatura viable y no solamente una colección de gobernadores con buena imagen local.
Un escenario abierto y condicionado por la economía
La fotografía de agosto muestra a Milei primero, pero ya no invulnerable.
Kicillof redujo la distancia y se transformó en el adversario más peligroso para el oficialismo. Bregman amplió el espacio de la izquierda. Cristina Kirchner conserva poder para definir la interna peronista y el peronismo federal sigue esperando que la polarización se desgaste.
La elección todavía no está definida porque entre una quinta y una cuarta parte del electorado permanece indecisa, votaría en blanco o busca una alternativa diferente.
La variable central será la economía. Milei necesita que la desaceleración de la inflación se convierta en una mejora perceptible de salarios, empleo y consumo. Kicillof necesita demostrar que puede representar el cambio sin aparecer como una simple restauración del kirchnerismo.
A agosto de 2026, la proyección más probable es una primera vuelta encabezada por Milei, con Kicillof como principal perseguidor y un balotaje completamente abierto.
La reelección sigue siendo posible. La victoria opositora también. Lo único que las encuestas descartan, por ahora, es que alguno de los dos tenga asegurada una mayoría.


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