
India lanza ataques en Pakistán tras un atentado: tensión máxima entre dos potencias nucleares
Alejandro Cabrera
La madrugada del 7 de mayo de 2025 quedará marcada como uno de los momentos más críticos en la reciente historia del sur de Asia. En respuesta a un atentado ocurrido semanas atrás en el valle indio de Pahalgam, que dejó 26 turistas hindúes muertos, la India decidió golpear con fuerza a objetivos insurgentes en la región de Cachemira administrada por Pakistán y en territorio paquistaní.
La operación militar, bautizada como "Operación Sindoor", consistió en bombardeos aéreos y el lanzamiento de misiles de precisión sobre instalaciones que, según el gobierno indio, eran utilizadas por grupos terroristas como Lashkar-e-Taiba y Jaish-e-Mohammed.
El ataque no solo sacudió las bases insurgentes. Según las autoridades paquistaníes, las bombas impactaron en zonas civiles, incluyendo mezquitas, y dejaron un saldo preliminar de 26 muertos y 46 heridos. Islamabad reaccionó de inmediato y denunció ante la comunidad internacional que se trató de un "acto de guerra", advirtiendo que habrá respuesta militar.
El atentado que desató la furia india
El 22 de abril, un grupo armado atacó un autobús de turistas en Pahalgam, en la Cachemira india. La emboscada, que causó la muerte de 26 personas y dejó a decenas más heridas, fue atribuida por Nueva Delhi a células terroristas con base en Pakistán.
Las autoridades indias sostienen que estos grupos son tolerados o directamente apoyados por los servicios de inteligencia paquistaníes. El gobierno de Narendra Modi, presionado por la opinión pública y en medio de un año electoral, prometió represalias inmediatas.
La "Operación Sindoor" fue la concreción de esa advertencia. Fuentes oficiales indicaron que los bombardeos buscaron debilitar la estructura logística y operativa de las milicias responsables del atentado.
Islamabad promete venganza
Pakistán, por su parte, sostiene que los ataques fueron desproporcionados, ilegales y violaron su soberanía nacional. El gobierno de Islamabad denunció que al menos la mitad de las víctimas mortales fueron civiles inocentes, entre ellos mujeres y niños.
"India ha cruzado una línea roja. Nos reservamos el derecho a responder de manera contundente", señaló el primer ministro paquistaní en un mensaje televisado de alta tensión.
En paralelo, el ejército paquistaní fue puesto en alerta máxima y movilizó unidades hacia la Línea de Control (LoC), la frontera de facto que divide Cachemira. La situación en la región es extremadamente volátil.
Preocupación internacional por una posible guerra
India y Pakistán son dos potencias nucleares con un largo historial de enfrentamientos. Aunque los choques en Cachemira son frecuentes, las incursiones directas sobre territorio paquistaní no ocurrían desde la crisis de Balakot en 2019.
Organismos internacionales, incluidos la ONU y potencias como Estados Unidos y China, llamaron a la moderación. Sin embargo, hasta ahora ninguna de las partes muestra intenciones de desescalar.
El riesgo de un conflicto abierto y de gran escala preocupa tanto por las consecuencias regionales como por el peligro de que derive en un intercambio nuclear, un escenario catastrófico que ambos países han tratado históricamente de evitar.
El sur de Asia vuelve a convertirse en un polvorín. Mientras los gobiernos de India y Pakistán endurecen su retórica, el mundo observa con temor la posibilidad de que la violencia en Cachemira se transforme en una guerra que nadie quiere, pero que podría ser difícil de detener.


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