
Toni Aracre: dos meses, un papel y varias advertencias
Alejandro Cabrera
Su versión en primera persona
En la entrevista, Aracre reconstruyó su llegada al poder sin vueltas:
“Yo había tenido dos o tres reuniones con Alberto Fernández. Es típico de una empresa multinacional tener encuentros con el gobierno, y ahí me conoció. Se ve que le resulté agradable. En octubre del 2022 anuncié en Twitter que me retiraba de Syngenta, y en diciembre me escribió Alberto: ‘Necesito que me ayudes, quiero levantar el perfil del gobierno’”.
Sin ser parte del peronismo, y con un perfil técnico, Aracre aceptó con el objetivo de atraer inversiones y oxigenar la gestión. Sin embargo, no tardó en chocar con estructuras tradicionales del poder.
“La primera agarrada que tuve fue porque yo decía ‘tenemos que flexibilizar algo de la cuestión laboral, porque hay 10 millones de tipos que están afuera del sistema’. Si logramos incluirlos, podemos engrosar la recaudación, mejorar las jubilaciones, darles obra social. Me agarró Pablo Moyano y me arrastró por todos los lugares...”.
El plan que no fue y el clima de sospecha
Durante su breve paso por Casa Rosada, Aracre elaboró un plan económico con medidas para contener la inflación, alentar exportaciones y corregir desequilibrios fiscales. Ese plan incluía una devaluación del tipo de cambio oficial y otras herramientas de estabilización de corto plazo.
Pero lejos de ser adoptado, el plan fue leído como una amenaza por parte del círculo económico más cercano al presidente. Se filtró, generó tensiones, y alimentó rumores de crisis interna en pleno pico de incertidumbre cambiaria. Para algunos, fue una señal de improvisación. Para otros, un intento torpe de instalarse como alternativa al ministro de Economía.
Cultura política y resistencia estructural
Aracre asegura que su intención fue ayudar. Pero también reconoce que subestimó las reglas del juego:
“Yo venía del mundo privado. No tengo pasado político. Mi señora me decía que para algunos yo era más gorila que otra cosa. Pero Alberto me dijo ‘justamente por eso te quiero, porque no sos parte del problema’. Igual, cuando propuse cosas concretas, como mejorar el sistema laboral, me comí la reacción”.
El choque con los sindicatos fue apenas uno de los frentes. También enfrentó resistencias en el propio oficialismo, donde su perfil técnico fue percibido como ajeno, o incluso como amenaza.
Un paso breve pero revelador
En solo 75 días, Toni Aracre pasó de ejecutivo de multinacional a actor central en los pasillos del poder. No logró implementar su plan ni consolidar su posición, pero dejó expuesta una tensión profunda en la política argentina: la que existe entre los técnicos que proponen, y los actores reales que resisten.
Su renuncia fue tan mediática como su llegada. Y su experiencia, breve pero intensa, fue también una radiografía del sistema: un espacio donde el entusiasmo choca con las estructuras, las ideas con los temores, y los outsiders con la lógica de poder.


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