
Inflación de mayo en Argentina cae al 1,5 %: el número más bajo en cinco años impulsa al Gobierno, pero la economía real sigue en tensión
Alejandro Cabrera
La variación interanual, sin embargo, sigue alta: 43,5 %. Aunque para el Gobierno este dato es una victoria política y técnica, los precios de los alimentos y los salarios siguen en tensión. ¿Alcanzará con este freno estadístico para revertir la caída del consumo y el descontento social?
Un dato técnico, pero con fuerte valor político
Desde que Javier Milei asumió en diciembre de 2023, uno de sus objetivos fue reducir drásticamente la inflación. La promesa de terminar con la “maquinita” y el ajuste fiscal brutal implementado desde el primer día empezaron a mostrar efectos en el índice de precios, pero no sin consecuencias.
Con esta cifra, el oficialismo busca consolidar una narrativa: que el camino de la austeridad funciona. En discursos, publicaciones y entrevistas, Milei y sus funcionarios repiten que el "modelo de shock" empieza a rendir frutos. Sin embargo, desde distintos sectores sociales, sindicales y empresariales advierten que la inflación bajó, sí, pero a costa de un parate de la economía, la caída del poder adquisitivo y una recesión silenciosa.
¿Qué impulsó la baja?
El informe del INDEC señala que los rubros estacionales cayeron un 2,7 % en mayo, arrastrados por frutas, verduras y algunos servicios. Los regulados (como transporte y tarifas) apenas crecieron un 1,3 %. En cambio, la inflación núcleo —que muestra el ritmo más persistente de la economía— subió un 2,2 %, aún alta para estándares internacionales.
Este descenso está asociado al freno generalizado de la demanda, la estabilidad cambiaria y una fuerte caída del consumo. También incidió el dólar calmo y la menor circulación de pesos. En paralelo, el Gobierno contuvo subas en servicios públicos, que de liberarse podrían recargar las cifras futuras.
La otra cara: caída del consumo, recesión e incertidumbre
La baja de la inflación no significa recuperación económica. Muy por el contrario, mayo fue otro mes de fuerte caída del consumo, retracción de la actividad comercial, pérdida de empleos y tensión en los márgenes de las empresas.
Sectores como el alimenticio, el textil y el industrial registraron caídas interanuales en sus ventas de entre 20 y 35 %. Las PYMES denuncian una "estanflación asistida", donde bajan los precios, pero también la actividad, los ingresos y el empleo.
La recaudación fiscal también cayó, lo que obligó al Gobierno a posponer pagos, licitaciones y obras. La reducción del déficit —una bandera del mileísmo— se logra a costa del freno generalizado de la economía real.
¿Qué opinan los analistas?
Desde un punto de vista técnico, el 1,5 % es un buen dato en términos relativos. Pero incluso entre economistas cercanos al oficialismo hay consenso en que no puede sostenerse si no hay reactivación. La clave estará en los próximos tres meses: si la inflación sigue cayendo sin que suba el desempleo ni se dispare la pobreza, entonces el Gobierno podrá hablar de una victoria estructural. Si no, será una foto estacional.
Para la oposición, el dato no alcanza. Denuncian un modelo recesivo, un Estado ausente y una política social que está dejando fuera del sistema a millones de personas. También critican que la mejora de indicadores sea "puramente estadística" y no se traduzca en mejoras concretas para el bolsillo.
Milei, campaña mediante
El Gobierno no disimula que la cifra llega en un momento ideal: a cuatro meses de las elecciones legislativas, con un Milei que busca consolidar mayoría en el Congreso. La comunicación oficial está centrada en esta “victoria inflacionaria”, que permite correr el eje del ajuste y mostrar resultados tangibles.
En redes sociales, actos y discursos, Milei repite que "se está logrando lo imposible". Habla de "época fundacional" y afirma que, a diferencia de gobiernos anteriores, el suyo tiene un rumbo claro.
Claves a futuro
Próximo dato de inflación: junio será clave para ver si el 1,5 % fue un piso o una excepción.
Precios regulados: si aumentan las tarifas, el transporte o las prepagas, podría haber rebote.
Poder adquisitivo: los salarios siguen por debajo de la inflación anual, incluso con paritarias.
Tipo de cambio: el dólar oficial se mantiene controlado, pero la presión del blue podría crecer.
Clima social: sindicatos y movimientos sociales siguen movilizados, y la protesta podría crecer.


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