
Crimea bajo fuego: Ucrania bombardeó un aeródromo militar ruso con cinco cazas
Alejandra Larrea
En un nuevo y audaz ataque contra instalaciones rusas en la península de Crimea, cinco cazas ucranianos bombardearon el aeródromo militar de Belbek, cerca de Sebastopol, ciudad clave para la infraestructura de defensa rusa. La ofensiva fue confirmada por medios internacionales y se inscribe en una serie de acciones que Kiev ha intensificado para recuperar el control sobre territorios ocupados.
Según trascendió, el ataque fue ejecutado con misiles aire-tierra lanzados desde aviones de combate ucranianos que habrían partido desde posiciones al oeste del país. Las detonaciones causaron daños en hangares, depósitos de combustible y pistas auxiliares. Aunque las autoridades rusas informaron sobre la activación de sus defensas antiaéreas, se habrían registrado al menos dos impactos directos.
Desde Moscú, el Kremlin acusó a Ucrania de "atacar en territorio soberano ruso" y denunció lo ocurrido como un "acto de terrorismo internacional", aunque Crimea continúa siendo reconocida por la comunidad internacional como parte de Ucrania, pese a la ocupación rusa desde 2014. Las reacciones del gobierno de Vladimir Putin no se hicieron esperar: se ordenó el refuerzo de las bases militares en la región y se desplegó una flota naval frente a las costas del Mar Negro.
El Ministerio de Defensa ucraniano no hizo declaraciones oficiales, pero fuentes cercanas al comando militar afirmaron que el bombardeo forma parte de una estrategia coordinada para desestabilizar la logística militar rusa en la península. En el último mes, se multiplicaron los ataques contra infraestructuras críticas, incluyendo puentes, rutas de abastecimiento y centros de mando.
El aeródromo de Belbek es considerado un punto neurálgico para la aviación militar rusa en Crimea. Desde allí operan cazas SU-30SM, helicópteros de combate y unidades de reconocimiento electrónico. La pérdida de operatividad de esta base podría afectar las acciones rusas sobre el frente sur y la defensa del corredor terrestre que conecta Crimea con el este ucraniano ocupado.
La ofensiva coincide con una etapa de estancamiento en el frente de combate terrestre, lo que ha motivado a ambas partes a intensificar la guerra aérea y de misiles. Ucrania ha recibido recientemente más armamento de precisión por parte de sus aliados occidentales, y busca capitalizar esta ventaja con ataques quirúrgicos.
Mientras tanto, la población civil en Crimea se encuentra en estado de alerta. Varios videos difundidos en redes sociales mostraron explosiones nocturnas y columnas de humo saliendo de la base atacada. Las autoridades locales evacuaron zonas aledañas y reforzaron los controles en las vías de ingreso.
La comunidad internacional observa con preocupación esta nueva escalada. Aunque el gobierno de Estados Unidos evitó hacer comentarios directos sobre el ataque, fuentes diplomáticas señalaron que se mantiene el apoyo al derecho ucraniano a defender su territorio, mientras se monitorean las posibles represalias rusas.
Este episodio vuelve a poner en foco la disputa por Crimea, uno de los núcleos geopolíticos más explosivos del conflicto iniciado en 2014 y recrudecido con la invasión de 2022. A medida que la guerra se prolonga, los ataques a objetivos estratégicos lejos del frente directo podrían convertirse en la nueva norma del enfrentamiento.


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