
India y Pakistán cancelan visados tras un ataque en Cachemira que dejó 26 muertos
Alejandro Cabrera
Cachemira, epicentro de una nueva crisis
Un tiroteo ocurrido el 23 de abril en la región de Cachemira dejó 26 muertos y más de 20 heridos. La mayoría de las víctimas eran turistas provenientes de India. El hecho desató una nueva ola de tensión entre Nueva Delhi e Islamabad, cuyas relaciones diplomáticas ya se encontraban bajo mínimos desde hace años.
El grupo armado Frente de Resistencia se adjudicó la autoría del ataque. A pesar de ello, las autoridades indias responsabilizaron indirectamente al gobierno paquistaní por permitir el accionar de estas organizaciones dentro de su territorio. Desde Islamabad, en cambio, se emitió un comunicado condenando el hecho y negando cualquier vínculo con los agresores.
Como respuesta inmediata, India decidió cancelar todos los visados vigentes para ciudadanos paquistaníes y cerrar temporalmente las oficinas consulares que operaban en el país. La medida fue replicada por Pakistán horas después, afectando a miles de personas con vínculos familiares, comerciales o académicos entre ambas naciones.
Escalada diplomática y militar en la región
La crisis se trasladó también al plano militar. Ambos gobiernos ordenaron aumentar la presencia de tropas en la línea de control que divide Cachemira. Se registraron sobrevuelos de helicópteros y movimientos de artillería, aunque sin enfrentamientos directos al momento.
La región de Cachemira, reclamada por ambos países desde la partición de 1947, ha sido testigo de múltiples enfrentamientos armados y atentados. Sin embargo, este episodio es considerado el más grave desde el ataque de Pulwama en 2019, que también involucró víctimas civiles y provocó represalias cruzadas.
A nivel político, la situación generó fuertes reacciones internas. En India, sectores nacionalistas exigieron una respuesta contundente, mientras que en Pakistán se intensificaron los discursos de condena al terrorismo y llamados a la moderación. El cruce de acusaciones ya repercute en foros internacionales, donde ambos países buscan respaldo diplomático.
Organismos multilaterales hicieron llamados a la calma y al diálogo, aunque no se registraron hasta el momento avances concretos para iniciar una mediación formal. La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro del vínculo entre dos potencias nucleares que han estado al borde de la guerra en más de una ocasión.
La cancelación de visados y la ruptura del diálogo consular marcan un retroceso en los ya frágiles canales diplomáticos. Mientras tanto, la población civil queda atrapada entre las decisiones políticas y los fantasmas del pasado.


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