
Tragedia en Lisboa: descarriló un funicular y dejó al menos 15 muertos
Alejandra Larrea
Lisboa amaneció enlutada tras una de las peores tragedias de su historia reciente. El funicular conocido como Ascensor da Glória, un emblema turístico y patrimonial de la ciudad, sufrió un desperfecto técnico que lo llevó a descarrilarse en plena tarde del miércoles, cuando trasladaba a decenas de pasajeros por la empinada cuesta que une la zona baja de Restauradores con el Bairro Alto.
El mecanismo de tracción habría cedido, provocando que el vagón se precipitara sin control por la pendiente. La velocidad fue tan alta que el tranvía se estrelló contra un edificio al final de la línea, con una fuerza que dejó la estructura doblada y a muchos pasajeros atrapados entre hierros retorcidos y asientos destrozados.
El impacto fue letal: al menos 15 personas perdieron la vida y otras 20 resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad. Entre los afectados hubo turistas, vecinos y peatones que circulaban por la zona. El estruendo generó pánico en las calles aledañas, y rápidamente llegaron bomberos, ambulancias y fuerzas de seguridad para organizar el rescate.
La escena fue de caos absoluto. Decenas de rescatistas trabajaron durante horas para liberar a las personas atrapadas en el interior del vagón. Varias de las víctimas fueron trasladadas a hospitales cercanos con politraumatismos y heridas de distinta consideración. El barrio entero quedó bloqueado por las tareas de emergencia, mientras cientos de curiosos y familiares se agolpaban en busca de información.
Las autoridades municipales declararon tres días de duelo en Lisboa, mientras que el gobierno portugués estableció un día de luto nacional en homenaje a las víctimas. El presidente y el primer ministro transmitieron condolencias a los familiares y destacaron el trabajo de los equipos de rescate, al tiempo que prometieron una investigación exhaustiva para esclarecer las causas del siniestro.
El accidente genera preguntas sobre el estado del sistema de transporte histórico de la ciudad. El funicular es una de las atracciones más tradicionales de Lisboa y había pasado recientemente controles de mantenimiento, lo que abre interrogantes sobre fallas en los mecanismos de seguridad o en los frenos de emergencia.
La tragedia golpea de lleno la identidad cultural lisboeta. Los tranvías y funiculares son parte del paisaje urbano y uno de los íconos más fotografiados por los visitantes. Lo que antes era un símbolo de encanto y modernidad hoy se convirtió en escenario de dolor y luto, marcando un antes y un después para la capital portuguesa.
Mientras la ciudad se acostumbra al silencio de sus calles adoquinadas sin el habitual crujir de los tranvías, las imágenes del vagón destruido permanecen como un recordatorio del fragor del accidente y del repentino quiebre de una rutina cotidiana. Lisboa, que suele vibrar con la música de sus fados y el bullicio turístico, hoy se sumerge en la tristeza y la reflexión.


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