
La economía de EE.UU. da señales de fatiga: se crearon 139.000 empleos y el desempleo sigue en 4,2%
Alejandro Cabrera
Estados Unidos sumó 139.000 nuevos empleos en mayo. El dato, en principio alentador, no logró disimular una realidad más compleja: la tasa de desempleo se mantuvo en 4,2%, lo que refuerza las señales de estancamiento en el mercado laboral. El país aún crece, pero a un ritmo más débil, y la desaceleración comienza a notarse en sectores clave.
El dato se produce en medio de la incertidumbre electoral y presiona a la Reserva Federal, que debe decidir si sostiene su política de tipos altos o se anticipa con recortes para evitar un enfriamiento mayor. El empleo, como siempre, es el termómetro social de una economía en tensión.
El empleo crece, pero la economía se enfría
La creación de nuevos empleos fue inferior a los niveles esperados en los primeros meses del año. Si bien sectores como la construcción y la salud mantuvieron su dinamismo, otros como el comercio minorista y los servicios profesionales mostraron retrocesos preocupantes.
La estabilidad en la tasa de desempleo, por tercer mes consecutivo, sugiere que la absorción de nuevos trabajadores en la economía ya no es tan ágil como a principios del ciclo de recuperación. Las empresas contratan con más cautela, en un contexto de tasas altas, inflación moderada y consumo ralentizado.
Los analistas advierten que el mercado laboral estadounidense sigue siendo resiliente, pero pierde fuerza. La foto del mes de mayo resume ese matiz: hay empleo, pero menos entusiasmo.
Powell en la encrucijada: entre los datos y la política
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, enfrenta un dilema. Si mantiene las tasas elevadas para contener la inflación, podría asfixiar la recuperación del empleo. Pero si baja los tipos demasiado pronto, corre el riesgo de reactivar las presiones inflacionarias. Todo esto en un año electoral, con un Trump en campaña y una economía que empieza a mostrar fisuras.
La señal es clara: la Fed ya no tiene tanto margen. El crecimiento del empleo sigue, pero no alcanza para transmitir confianza duradera. El 4,2% de desempleo se convierte en un símbolo: no es una crisis, pero tampoco es estabilidad.
Mientras tanto, millones de estadounidenses perciben que las oportunidades laborales no son las de antes. La tensión económica se cuela en el discurso político y redefine la narrativa de la recuperación.


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